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Latinos, la vanguardia del movimiento sindical en EEUU

Estados Unidos está experimentando un récord de protestas y huelgas durante 2023. Las manifestaciones de trabajadores, a lo largo de todo el país, también ocurren cuando la tasa de desempleo está en su nivel más bajo. ¿Cómo se explica un bajo desempleo y una alta inconformidad laboral?

Para profundizar en estas razones, la organización Ethnic Media Services presentó el foro Behind the Surge of Strikes – Why Can’t We Pay a Living Wage?, en el que analizó, junto a especialistas, qué está pasando en el mercado laboral estadounidense.

Solo en lo que va de año se han organizado 177 huelgas, según la agencia de noticias Bloomberg Law. En 2022, hubo 320 paros iniciados por los sindicatos, lo que marcó un hito: fue la primera vez desde 2005 que las huelgas superaron el umbral de los 300. Para 2023, los pronósticos indican que podría pasar la marca de 2022.

Analistas coinciden en que, en buena parte de ese récord, tiene que ver con la organización de más latinos dentro de las estructuras sindicales. Una hipótesis que se corresponde con un antecedente: la lucha de mediados del siglo XX, cuando la participación de inmigrantes dentro de las organizaciones laborales ayudó a impulsar mejores salarios. 

El resurgimiento del movimiento laboral de los años 80, y las políticas que le sucedieron, señaló la senadora María Elena Durazo, se debieron a ese movimiento laboral liderado principalmente por trabajadores inmigrantes latinos. 

“El movimiento sindical tuvo una visión de cómo todo esto iba a cambiar para todos. Vamos a cambiar para el bien de todos, y ese fue un momento realmente importante del movimiento laboral. Entonces, al mirar ahora el ascenso y el activismo, y todas estas posiciones extraordinariamente valientes que está adoptando el movimiento sindical, también deberíamos medir el poder de los latinos”, dijo la también exlíder sindical.

“California no sería lo que es hoy si no hubiéramos tenido un movimiento laboral en los años 80 y 90, nuevamente liderado por latinos e inmigrantes”, sentenció Durazo, quien se refirió a la reciente huelgas de escritores en Hollywood, los trabajadores de UPS, Starbucks, los hoteleros y también los maestros.

Nuevos empleos sí, pero bien pagados

Cuando la administración Biden lidera un programa macro de empleo e impulso de la Ley de Reducción de la Inflación o creación de empleos verdes, la senadora señaló que aunque las tasas de desempleo se mantengan bajas –por la efectiva recuperación de las tasas de empleo post pandemia–, el foco también debe estar en la calidad de los salarios.

No basta con crear empleos “verdes”, subrayó, sino en que estos sean bien remunerados. En el primer trimestre, el presidente Biden estuvo recorriendo el país con la campaña “Investing in America“, promocionando la fabricación de vehículos eléctricos, infraestructura de energía verde y chips semiconductores, con la cual aseguró que no solo se estaban creando más empleos, sino que estos eran bien remunerados. 

“Estamos invirtiendo a nivel estatal y federal decenas de miles de millones de dólares en una nueva economía verde. Si no nos aseguramos de que nuestras inversiones se destinen para buenas contrataciones con el dinero de nuestros impuestos, si no exigimos que esas empresas compitan sobre la base de un listón alto, un alto nivel de salarios y beneficios, no estaremos haciendo nada”, apuntó Durazo.

Un conductor de UPS en pleno trabajo en Miami Beach, Florida, el 2 de marzo de 2022. UPS ha llegado a un acuerdo tentativo sobre un contrato de cinco años con el sindicato que representa a más de 325,000 de sus trabajadores en Estados Unidos, un paso importante para evitar una posible huelga, según anunció el 25 de julio de 2023. (Scott McIntyre / The New York Times)

Hace un mes, el Financial Times calculó que las empresas estadounidenses y extranjeras se han comprometido a gastar $204 mil millones y a crear más de 80 mil empleos en la construcción de nuevas fábricas estadounidenses o la expansión de las existentes, después de la aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación, que incluyó $369 mil millones (por un lapso de diez años) en créditos fiscales, subvenciones y préstamos para proyectos de energía verde. 

Pero solo en la industria automotriz, según The Institute For Energy Research, el promedio del salario de las nuevas fábricas de autos es de $46 mil por año, alrededor de $22 la hora, lejos de los $31 que ganan los miembros del sindicato de trabajadores en General Motors.

El papel de los latinos

La tesis de que los latinos han tenido un componente de participación en la organización laboral es clave. Un reciente informe de la entidad bancaria Goldman Sachs, señala que los inmigrantes están resolviendo la emergencia de los empleadores, al tiempo que están creando nuevos empleos por sí mismos. Entre el mes previo a la pandemia de enero de 2020 y julio de 2023, la fuerza laboral de inmigrantes creció un 9,5%, un dato nada despreciable comparado con la tasa de crecimiento del 1,5% entre los nacidos en el país, reseñó Axios esta semana. 

Trabajadores de hoteles en huelga en Los Ángeles, 2 de julio de 2023. (Philip Cheung / The New York Times)

No solo en el rescate del mercado laboral los inmigrantes han tenido un rol destacable, señala Nelson Lichtenstein, profesor de la escuela de historia de la Universidad de UC Santa Bárbara (UCSB), donde dirige el Centro para el Estudio del Trabajo y la Democracia (Center for the Study of Work, Labor, and Democracy).

“Han sido los líderes del movimiento sindical y eso ha marcado una diferencia dramática e increíble. Y se puede comparar, digamos, California con Texas. Hay muchísimos latinos en Texas, pero como no están organizados y liderando, y allí vemos las diferencias”. 

Según el mismo análisis del Financial Times, más de tres cuartas partes de las nuevas inversiones en energía verde y semiconductores, y la mayoría de los nuevos empleos que crearán, se encuentran en distritos congresionales controlados por el Partido Republicano, donde, por cierto, es más difícil organizarse en sindicatos o exigir mejores salarios.

No en vano, el presidente Biden ha estado visitando estados donde los sindicatos están escépticos sobre los beneficios que les traerán los nuevos empleos verdes. Trabajadores despedidos por la transición energética han luchado por encontrar trabajos remunerados similares, señaló Pat Eiding, presidente desde hace mucho tiempo y actual tesorero del Consejo AFL-CIO de Filadelfia, en un reporte para Climate Home News.

Pero lo que estamos viendo hoy, con protestas en empresas de industrias centrales y sus nuevos retos, se veían –dijo Lichtenstein– todos los años entre las décadas de los 20 y 70, con trabajadores sindicalizados o no. 

“Los empleadores estaban en guardia. No querían problemas laborales. Por eso mantendrían sus salarios y beneficios más altos (de los trabajadores). Ahora el escenario es distinto”, analiza el profesor.

“Esto (las protestas) sorprendió a mucha gente: tenemos un mercado laboral muy, muy ajustado. El desempleo es muy, muy bajo y eso se debe, en parte, a que la densidad sindical disminuyó porque hay más trabajadores empleados en puestos no sindicalizados”. 

Solo el 6% de los trabajadores del sector privado están sindicalizados, lo cual puede impactar en la calidad de los empleos y las condiciones de los trabajadores. 

La protesta hotelera y de escritores

Quizás dos de los reclamos laborales más importantes en la historia reciente de Estados Unidos están ocurriendo en California, donde tanto los trabajadores hoteleros, como escritores y actores han estado protagonizando una justa negociación colectiva. 

La manifestación en la industria hotelera comenzó en julio. Ada Briceño, copresidenta del sindicato Unite Here Local 11, una organización que representa a 15 mil trabajadores en más de 60 hoteles importantes en los condados de Los Ángeles y Orange, en California, contó que la inmensa mayoría de estos trabajadores son además latinos o afroamericanos.  

Briceño mencionó que sus afiliados a duras penas pueden pagar las rentas de alquiler, que la carga de trabajo es cada vez más extenuante y que tienen decenas de compañeros durmiendo en sus autos o rentando sus casas para abaratar costos.

La huelga de cocineros, lavaplatos, meseros, botones y recepcionistas de los hoteles está representada por el sindicato Unite Here Local 11, el cual además de mejores salarios, busca atención médica, mayores contribuciones a las pensiones y cargas de trabajo sostenibles. 

Trabajadores en huelga caminan por una línea de piquete afuera del Museo de Arte de Filadelfia el 29 de septiembre de 2022. (Michelle Gustafson/The New York Times)

“Sabemos que nuestros trabajadores tienen que viajar unas tres horas para llegar a sus empleos. Y que esto es una carga en sus vidas. Pero esto es lo que significa dejar por fuera de una vida digna a la columna vertebral de la hospitalidad (los trabajadores hoteleros), y lo que crea es avaricia corporativa en su máxima expresión”, dijo Briceño. 

El presidente del comité de escritores latinos, Jorge Rivera, subrayó que para entender la coyuntura en Hollywood es importante remontarse a 1960, cuando por última vez actores y escritores se declararon en huelga juntos. “Han pasado 60 años desde entonces. El nuevo modelo de negocio ha diezmado la capacidad de tener una carrera sostenible”, apuntó. 

Palabras más, palabras menos, el negocio pareciera haberse convertido en una economía informal. “Teníamos una carrera sustentable que te mantendría trabajando todo el año, pero que también te permitiría tener un seguro médico y tener un camino hacia la jubilación con pensiones. Todo eso se ha ido”. 

Rivera recordó que Hollywood es en gran medida una industria obrera. La gente que trabaja en estos programas son artesanos, hay carpinteros, pintores, constructores y camioneros, estilistas y artistas.

El dirigente no quiso pasar por alto el uso de la Inteligencia Artificial (IA) para reemplazar a directores, actores y escritores. “Siento que esta es una lucha existencial en la que estamos a la vanguardia y que afectará a muchos otros sectores laborales después de nosotros”.

Loable, pero insuficiente

El profesor de la Universidad de Berkeley Harley Shaiken, especialista en trabajo y economía, señaló que aunque la organización por mejorar las condiciones laborales de los trabajadores son relevantes, no es suficiente.

“El problema que enfrentamos hoy está en el mundo en que vivimos. Todo esto fue importante y representa luchas reales y una victoria real, pero no es ni remotamente suficiente para tener una vida decente para los trabajadores o para tener una sociedad decente hoy”.

Para ello, destacó la importancia de la solidaridad para lograr cambios universales. “No se trata simplemente de las huelgas: son, por ejemplo, los camioneros que acaban de negociar el contrato con UPS sin una huelga, los beneficios que ganaron fueron impresionantes, pero hubieran sido imposibles sin la organización seria que tuvo lugar y la amenaza muy real de una huelga”.

Sin trabajadores organizados y sin negociación y liderazgo efectivos en el sindicato, indicó, esto hubiese sido imposible.

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