Residentes de Ohio han presentado al menos seis demandas colectivas tras el descarrilamiento de un tren que transportaba productos químicos peligrosos en East Palestine, cerca de la frontera con el estado de Pennsylvania, registrado el viernes 3 de febrero.
Desde entonces las personas han reportado tos intensa, dolor en el pecho y han empezado a demandar a la empresa ferroviaria Norfolk Southern.
Tal es el caso de Rick Feezle, un habitante de East Palestine que reportó a NBC News que ha tenido dolor de pecho y la voz áspera.
El hombre de 63 años también comentó que su esposa ha experimentado dolores de garganta y de cabeza.
Feezle ha trabajado toda su vida adulta cerca de East Palestine, sitio donde tiene un depósito de chatarra y un taller de automóviles.
“Nadie puede decirnos qué debemos hacer aparte de ‘es seguro, vuelve allí’. Los peces y otros los animales se están muriendo y apenas puedo hablar y me duele el pecho”, expresó.
La mayoría de los demandantes alegan que perdieron ingresos debido a las evacuaciones, estuvieron expuestos a sustancias químicas cancerígenas y ya no se sienten seguros en sus hogares.
La respuesta de Norfolk Southern tras las demandas en Ohio
Aunque en un principio la empresa manifestó que “no podía comentar directamente sobre el litigio”, el jueves hizo una actualización pública para informar que además de hacer un trabajo de limpieza en la zona, estaba distribuyendo más de $2 millones en asistencia financiera a las familias y empresas afectadas.
Esto con el fin de ayudar con los costos de la evacuación y la creación de un fondo de cooperación económica para la comunidad.
Sin embargo, los demandantes solicitan una compensación de la empresa por la pérdida de ingresos comerciales y los gastos incurridos durante sus evacuaciones.
También buscan demandar a la empresa por daños punitivos por exposición a químicos tóxicos.
Otra de las demandas emprendidas en Ohio alega que la compañía “descargó cloruro de vinilo que causa cáncer en el medio ambiente en el transcurso de una semana más que todos los emisores industriales combinados en el transcurso de un año en EEUU”.
Lisa Sodergen, una de las demandantes, explicó en el documento legal que su casa estaba rodeada de un humo negro tóxico que les irritó la piel, los ojos y los pulmones.
La mujer vive en el condado de en el condado de Lawrence, Pensilvania, a unas 5 millas del lugar del descarrilamiento, pero este lugar está fuera de la zona de evacuación.
“Ella vive con irritación pulmonar continua y temor por las consecuencias a largo plazo para su salud y suministro de agua”, alegó la demanda.
¿El aire en Ohio es seguro?
El descarrilamiento del 3 de febrero que terminó en un incendio y derrame químico obligó a evacuar a las personas que habitaban en un radio de aproximadamente 1 milla.
Posteriormente, la compañía ferroviaria liberó y quemó cloruro de vinilo, un gas inflamable, como una medida que, según los funcionarios, aliviaría el riesgo de explosión.
Dos días después de la explosión controlada las autoridades indicaron que las personas ya podían regresar a sus hogares, pero la duda en los ciudadanos persiste.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), junto con Norfolk Southern, han evaluado el aire interior en más de 500 hogares y no detectaron cloruro de vinilo por encima de los niveles de preocupación.
Mike DeWine, gobernador de Ohio, declaró el jueves que el agua municipal era segura para consumir, luego de los análisis de las muestras y las pruebas realizadas por la EPA, Norfolk Southern y otras agencias.
Sin embargo, todavía persisten las dudas sobre si la contaminación sigue en el ambiente y el agua.
De acuerdo con un reporte de CNN alrededor de 3 mil 500 peces de 12 especies murieron a causa de la contaminación del agua en los arroyos y ríos cercanos a la explosión.