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¿Qué sabemos del origen del COVID-19 y los nuevos hallazgos?

Si solo tienes unos segundos, lee estas líneas sobre lo que sabemos del origen del COVID-19:

  • Instituciones científicas de todo el mundo intentan hallar el evento u origen concreto de la pandemia por coronavirus SARS-CoV-2.
  • La hipótesis de la zoonosis (que el virus lograse pasar de manera natural de animales a humanos) es la que más evidencias acumula, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) no descarta otras más improbables.
  • El Departamento de Energía de Estados Unidos apunta que el virus surgió “muy probablemente” de una fuga de laboratorio, según adelantó el Wall Street Journal el 26 de febrero de 2023, aunque no aporta ni existen evidencias públicas para sostener esta hipótesis.

Desde que empezó la pandemia de COVID-19, la humanidad ha conseguido desarrollar vacunas para reducir el riesgo de enfermarse, aprobar tratamientos antivirales para los casos más graves e, incluso, comprender cómo se transmite. Ahora bien, entre estas certezas, queda una pregunta clave que, por mucho esfuerzo invertido desde 2020, aún no se ha conseguido resolver al completo: ¿Cuál es el origen del SARS-CoV-2, el coronavirus que causa el COVID-19?

Conocer de dónde procede este coronavirus no solo es esencial para comprender cómo comenzó la pandemia y prevenir futuros brotes, sino que también es “una obligación para las familias de millones de personas que han perdido a alguien que querían y quienes han sufrido el COVID-19”, dice el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom.

En febrero de 2023, el medio Wall Street Journal publicó un informe de inteligencia del Departamento de Energía de Estados Unidos en el que esta institución apunta que el origen de la pandemia pudo provocarse, “muy probablemente” por una fuga de laboratorio, a pesar de que no se han presentado públicamente evidencias de este informe -ni de cómo sostienen esta hipótesis-. Este último hallazgo es calificado como de “poca confianza” por varios oficiales de inteligencia, según reportan el Wall Street Journal y The New York Times. 

En EE. UU. las instituciones tienen posiciones divididas al respecto, como explicó el Times. Mientras tanto, para el grupo de expertos de la OMS, la principal hipótesis es que el origen del coronavirus es natural: una zoonosis (una enfermedad de los animales transmitida a los  humanos).

Tras esta noticia, desde Factchequeado recopilamos los principales esfuerzos científicos que se están haciendo para entender el origen del coronavirus SARS-CoV-2.

Departamento de Energía de Estados Unidos: el SARS-CoV-2 pudo empezar por una fuga de laboratorio

Un documento clasificado del Departamento de Energía estadounidense actualizado en 2021 apunta que la pandemia de COVID-19 surgió “muy probablemente” de una fuga de laboratorio, según publicó el medio Wall Street Journal el 26 de febrero de 2022. 

Oficiales de agencias de inteligencia que han tenido acceso a este documento -no disponible públicamente- han afirmado que las evidencias que recoge el Departamento son “relativamente débiles” y que las conclusiones se hicieron con “poca confianza”, según reportan el Wall Street Journal y otros medios como New York Times y The Guardian.

Lee también: Director del FBI considera probable que el COVID haya salido de un laboratorio en Wuhan, China

Este Departamento de Energía cuenta con una red de laboratorios en Estados Unidos, algunos dedicados a investigaciones biológicas avanzadas, que nutre sus informes y evidencias. Otros informes de inteligencia alimentan sus conclusiones mediante redes de espionaje o intercepciones de comunicaciones, según afirma el New York Times.

Rastrear el origen del COVID-19 resulta complicado, requiere un extenso trabajo de campo y puede llevar mucho tiempo, como indica a la revista National Geographic Arinjay Banerjee, virólogo de la Universidad de Saskatchewan, en Canadá. “Regresar e identificar con confianza la fuente es una tarea difícil”, asegura.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden ha acusado además a China de retener “información crucial” sobre los orígenes del COVID-19.  “Existe información crucial sobre los orígenes de esta pandemia en la República Popular China, pero desde el principio, los funcionarios del Gobierno chino han trabajado para evitar que los investigadores internacionales y miembros de la comunidad de salud pública mundial accedan a ella”, afirmó en 2021 en un comunicado.

SALUD. El brote de coronavirus, que se originó en la ciudad china de Wuhan, ha causado la muerte de miles de personas en todo el mundo. | Foto archivo

La diplomacia de Pekín, por su parte, acusó a los servicios de inteligencia estadounidenses de “manipulación” y de usar al Gobierno asiático como “un chivo expiatorio” partiendo de una “presunción de culpabilidad”, según recoge el periódico El País.

Angela Rasmussen, doctora en Virología, profesora adjunta en la universidad canadiense de Saskatchewan e investigadora dedicada a patógenos virales y coautora de un trabajo publicado en Science donde se recogen evidencias que apuntan al mercado mayorista de mariscos de Huanan en Wuhan (China) como epicentro de la pandemia de COVID-19, valora en su cuenta de Twitter que si el reporte del Departamento es consistente con la evidencia científica, “debe explicar cómo surgió el virus 2 veces en 2 semanas en el mismo mercado del tamaño de una pista de tenis y, a la vez, en el único laboratorio de Wuhan [en referencia al Instituto de Virología de Wuhan] que investigaba coronavirus capaces de generar SARS, a 8 kilómetros de distancia y al otro lado del río”.

“Aún así, siempre estoy preparada para la posibilidad de que nuevas evidencias puedan desmentir una hipótesis. Una evidencia que me podría hacer cambiar de opinión sería una prueba concluyente de que el Instituto de Virología de Wuhan hubiese tenido un progenitor del SARS-CoV-2 […], ¿por qué sigo pensando que la pandemia empezó con una zoonosis o en el mercado de Wuhan? Porque esa evidencia [sobre los progenitores] no existe, las afirmaciones de que el Instituto tenía un progenitor son pura especulación y no están respaldadas por pruebas”, argumenta Rasmussen.

La viróloga concluye que, después de tres años de búsqueda global de evidencias sobre la hipótesis de escape de un laboratorio, estas evidencias “no se han materializado”, mientras que las que apoyan la hipótesis de la zoonosis no han parado de acumularse.

Según el grupo de expertos de la OMS, la principal hipótesis es que el coronavirus fue transmitido de un animal a un humano

En julio de 2021, la OMS conformó un Grupo Asesor Científico para los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO, siglas en inglés). A este grupo de expertos, compuesto por 27 profesionales de la salud pública de todo el mundo, le corresponde la tarea de asesorar a la OMS en cuanto a patógenos emergentes, ya sean los que ahora mismo preocupan a nivel sanitario (el virus de Marburgo o el mpox, entre otros) o los que pudieran hacerlo en el futuro. También es el equipo responsable de investigar y recopilar evidencias sobre el origen del SARS-CoV-2.

Su último informe sobre el origen del coronavirus, publicado en junio de 2022, recoge que los datos epidemiológicos y de secuenciación del coronavirus apuntan a que este patógeno tiene un origen zoonótico, es decir, que se haya podido transmitir de animales a humanos. Apoya esta hipótesis el hecho de que los virus genéticamente más cercanos al SARS-CoV-2 son los betacoronavirus, identificados en murciélagos de herradura (Rhinolophus sinicus) en China en 2013 (96,1% de similitud al SARS-CoV-2) y en Laos en 2020 (96,8%).

Para llegar a esta conclusión, el SAGO ha recopilado toda la información científica disponible hasta la fecha de redacción del informe (abril de 2022). No obstante, admite que hay datos clave que aún se desconocen -por ejemplo, no se han identificado los progenitores del virus (sus raíces), sus hospedadores naturales o intermedios (los organismos que lo portaron), o algún evento clave de derrame zoonótico (cuando entran en contacto una población animal que es reservorio de un patógeno con otra nueva que se convierte en huésped)- y sus afirmaciones deben interpretarse como un trabajo en curso, no definitivo. 

Aún así, identificar los hospedadores naturales o intermedios es una tarea científicamente difícil, que puede tardar años y que no ha obtenido certezas en anteriores patógenos con potencial pandémico.

Por otro lado, el SAGO incide en que no hay nuevos datos (de nuevo, a abril de 2022) para evaluar la hipótesis de que el SARS-CoV-2 surgiese por un accidente o brecha de bioseguridad de un laboratorio. Aún así, se mantienen abiertos a “cualquier evidencia científica que esté disponible” en el futuro sobre esta u otras hipótesis.

Otro informe de la OMS de marzo de 2021, previo a la creación del SAGO, consideraba “extremadamente improbable” que el SARS-CoV-2 “apareciera” por una brecha de bioseguridad de un laboratorio. 

A su vez, el informe de la OMS evaluaba otras hipótesis como “posibles”, como un origen zoonótico directo e introducción por productos de la cadena de frío; y “muy probables”, como el origen zoonótico con un huésped intermedio, por ejemplo, el pangolín, el mamífero con el que más se trafica en todo el mundo, según el Programa de las Naciones Unidas.

Trabajos científicos estrechan el origen del COVID-19 al mercado de Wuhan

En febrero de 2022 se hicieron públicas 3 investigaciones científicas sobre el origen del SARS-CoV-2 muy citadas actualmente. Usando diferentes metodologías, los trabajos no solo aportaban más evidencias que sostienen la hipótesis de que el patógeno tiene un origen zoonótico, sino que también apuntaban al mercado mayorista de mariscos de Huanan, en Wuhan, como el epicentro de esta pandemia.

Un primer preprint (un trabajo científico aún no revisado por pares ni publicado en revista científica) recopiló 1 mil 380 muestras del entorno del mercado y de 18 especies animales presentes en este espacio a principios de 2020. 73 de las muestras del entorno dieron resultado positivo en las pruebas de PCR de SARS-CoV-2 y se consiguieron aislar tres cultivos del virus, que presentaban una similitud superior al 99,9% al coronavirus aislado en humanos hasta la fecha. Sin embargo, no se detectó el patógeno en ninguna de las muestras animales. Según los autores, este trabajo aporta “evidencias convincentes” de que el SARS-CoV-2 estaba presente en este mercado durante los primeros brotes de COVID-19.

Un segundo trabajo científico revisado por pares y publicado en julio de 2022 en la revista científica Science realiza una serie de análisis geográficos teniendo en cuenta tres elementos importantes en el origen del coronavirus: los primeros casos confirmados, los animales en venta y las muestras positivas en SARS-CoV-2, todas en relación al entorno del mercado. 

Los autores explican que los primeros casos reportados de COVID-19 tenían algún tipo de conexión con el mercado de Wuhan, incluso los de las personas de menos relación con este lugar; que en él se llevaba a cabo la venta de mamíferos susceptibles de portar el SARS-CoV-2 a finales de 2019; y que las muestras positivas en ese coronavirus en entornos del mercado corresponden a sitios en los que se vendían esos mamíferos. 

“Aunque no hay pruebas suficientes para definir los acontecimientos previos, y las circunstancias exactas siguen siendo poco claras, nuestro análisis indica que el SARS-CoV-2 apareció a través del comercio de animales salvajes vivos en China y muestran que el mercado de Huanan (Wuhan) fue el epicentro de esta pandemia”, concluyen los autores.

Un tercer trabajo, también publicado en la revista científica Science en julio de 2022, analizó la diversidad genómica del SARS-CoV-2 en una etapa muy temprana de la pandemia, en febrero de 2020. Los autores apuntan que hasta esa fecha el coronavirus mostraba dos linajes distintivos, nombrados “A” y “B”. Mediante simulaciones de la epidemia y análisis de filodinámica -que estudian cómo han podido evolucionar los patógenos-, los investigadores señalan que estos dos linajes fueron resultado de al menos dos eventos separados de transmisión de animales a humanos: uno de ellos, probablemente el del linaje “B”, ocurrió sobre el 18 de noviembre de 2019; y el otro unas pocas semanas después. 

Todo ello indicaría, según sus conclusiones, que es “muy poco probable” que el SARS-CoV-2 estuviera circulando entre humanos antes de noviembre de 2019, que sucedieron varios eventos zoonóticos y que el momento en el que saltó a nuestra especie coincide con los primeros casos reportados en China.

Desde el comienzo de la pandemia, existe un creciente consenso científico que apoya la hipótesis sobre el origen animal del SARS-CoV-2. Como indica esta correspondencia publicada en febrero de 2020 en la revista The Lancet y firmada por 27 científicos, investigadores de varios países han analizado los genomas del agente causante y “concluyen de forma abrumadora que este coronavirus se originó en la vida silvestre, al igual que muchos otros patógenos emergentes”.

Comunidad estadounidense de inteligencia, en 2021: el SARS-CoV-2 no es arma biológica ni ingeniería genética 

En octubre de 2021, la Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos,  Avril Haines, publicó un informe desclasificado sobre el origen del SARS-CoV-2. En este informe, diferentes agencias estadounidenses -como el FBI, la CIA y otras agencias de defensa y seguridad nacional- vierten su conocimiento sobre este asunto, llegan a puntos de consenso y aportan sus puntos de vista sobre cómo surgió la pandemia.

Aunque tal documento no aporta certezas al nivel del SAGO, sí que descarta algunas de las hipótesis sin evidencia que circulaban sobre este patógeno y refleja en qué puntos existe un acuerdo generalizado de la comunidad de inteligencia estadounidense.

Una de las certezas que expresa este documento es que el SARS-CoV-2 no es un arma biológica: “[Esta hipótesis] no se soporta con afirmaciones científicamente válidas, las personas que lo proponen no tienen ningún acceso directo [a la información de] el Instituto de Virología de Wuhan o son conocidas por difundir desinformación”.

El siguiente punto de consenso es que el patógeno no es una obra de ingeniería genética ni es una creación artificial. La comunidad de inteligencia, dicen, “no ha identificado ninguna cepa de coronavirus que pudiera servir como pilar de un SARS-CoV-2 creado artificialmente, ni una ‘firma’ de ingeniería genética, y existe una similitud importante entre este patógeno y otros betacoronavirus que se encuentran en la naturaleza”.

Un tercer punto de acuerdo en el informe de inteligencia es que los funcionarios chinos no conocían la existencia del SARS-CoV-2 hasta que el coronavirus ya estaba circulando entre la población. Sobre esto, aportan que los trabajadores del Instituto de Wuhan identificaron un nuevo virus como el responsable de unos brotes en esta provincia china y pivotaron su trabajo hacia su caracterización, por lo que el personal de este Instituto “desconocía de la existencia del SARS-CoV-2 hasta que los brotes ya estaban en marcha”.

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