El martes 25 de abril, la vicepresidenta Kamala Harris se unió a activistas de los derechos reproductivos en la Universidad de Howard en Washington DC para defender el derecho al aborto y toda la gama de atención de la salud reproductiva pro-choice.
Esta aparición en público de la alta funcionaria, en la casa de estudios que representa su alma mater frente a jóvenes estudiantes y activistas, marca el inicio de una campaña a la reelección junto al presidente Joe Biden para 2024, con una fuerte crítica hacia el sector conservador, al cual tildó de “extremista” y de pretender pasar por encima del criterio de médicos y de la misma Food and Drug Administration (FDA) para decirle a las mujeres qué hacer con sus cuerpos. “Estos supuestos líderes extremistas se atreverían a decirnos qué es lo que más nos conviene”, sentenció.
Como parte de la ofensiva política, Harris advirtió a sus oponentes no interponerse en su lucha. “No se metan en nuestro camino, porque si lo hacen nos levantaremos y organizaremos, vamos a levantar la voz”, aseveró al dejar claro que ser líder no se basa en quien “golpeas y denigras”, sino en quien levantas.
“La FDA ha existido y tomado decisiones durante más de 80 años sobre qué medicamentos son seguros y efectivos, especialmente cuando son recetados por un médico. Ellos pasan por un proceso de toma de decisiones después de probarlo, de revisión por pares, y de estudio científico y evaluación médica. Luego determinan: ‘Ok, esto es seguro para que el público estadounidense lo use y es efectivo’. Así es como funciona el sistema. Y eso es lo que estas personas están tratando de decir, que un abogado y un político están en una mejor posición que un médico para determinar qué es seguro y efectivo para su uso, según lo recetado por un médico”, dijo Harris mientras que indicó que este sector no piensa en el bienestar de las personas que representan.

La reunión se produjo días después de que la Corte Suprema emitiera una suspensión en Alliance for Hippocratic Medicine v. FDA, bloqueando las restricciones de una corte inferior sobre la mifepristona, un medicamento seguro y efectivo utilizado por más de 5 millones de personas en los EEUU para el aborto y la atención del aborto espontáneo desde que la FDA lo aprobara hace décadas. El caso señala una amenaza a las normas institucionales y el acceso al aborto en todo el país.
Apoyo a la comunidad LGBTQ
La funcionaria también aprovechó para criticar fuertemente las medidas tomadas en el estado de Florida que afectan a la comunidad LGBTQ, con foco en las escuelas, en donde dijo que los maestros que tuvieran una familia con una pareja del mismo sexo tenían miedo de enseñar.
“No hables de tu cónyuge si estás en una relación o matrimonio del mismo sexo, los profesores tienen miedo de tener una fotografía de su familia por temor a ser castigados o perder su trabajo solo porque quieren enseñar”, agregó mientras también hizo énfasis en que esto se trata de un “plan nacional”, como ella misma lo calificó.

RICARDO SÁNCHEZ SILVA / EL TIEMPO LATINO
“Creo que lo que está pasando en los Estados Unidos, lo que estamos viendo en un país, es parte de un plan extremista para llevar esto a una agenda nacional. Esa es una agenda sobre un plan nacional. No se trata solo de impactar a la gente de Florida. El plan no se trata solo de la gente de Texas y atacar sus derechos. Y entiendan cuando miran lo que están tramando, su agenda no se trata solo de atacar el derecho de una mujer a tomar decisiones sobre su propio cuerpo, esta agenda incluye atacar su propio derecho y libertad de expresar su voz a través de su voto en las urnas”, declaró Harris.

Las organizaciones que promovieron el encuentro fueron NARAL Pro-Choice America, American Civil Liberties Union, Planned Parenthood Action Fund y EMILYs List.