Millones de rusos se despertaron con un temor este jueves: tener que partir para enfrentar luchar en el frente de una guerra que no quieren pelear.
Alexander, de 33 años, se enteró de la decisión de Vladimir Putin de ordenar una movilización parcial durante una emotiva llamada de su esposa. Durante casi siete meses, muchos rusos han intentado simplemente ignorar la invasión de Ucrania. Ahora, para muchas familias, la guerra ha llegado a casa.
La movilización parcial en Rusia desata una ola de pánico, huidas y protestas
Este miércoles Vladimir Putin, presidente de Rusia, hizo un anuncio que en ese país no se veía desde la II Guerra Mundial: activó a los reservistas y se espera que unos 300 mil de los más experimentados guerreros vayan al frente durante el invierno.
Uno de los que teme ser reclutado es Alexander, un hombre que habló con The Guardian, y dijo que prefería huir del país antes de ir a luchar en un conflicto que no siente como suyo. “Prefiero irme antes que luchar en esta guerra”, dijo en una breve entrevista a través de una aplicación de mensajería. “Si me llaman, entonces querría irme [del país]”.
Los boletos agotados
Pero Alexander no está solo… La BBC reportó que tras el anuncio de Putin los boletos aéreos hacia destinos que no exigen visado a los rusos están agotados o alcanzaron precios astronómicos.
El hombre estuvo 15 años en las filas militares y aunque piensa que no será reclutado debido a que nunca estuvo en el frente de batalla, la idea no le parece lejana.
Una muestra de ello es que los billetes de avión para el extranjero, hacia destinos donde no se les exige visado a los rusos, se han agotado o han alcanzado precios astronómicos. Los pasajes hacia Estambul, en Turquía, y Ereván, en Armenia, se agotaron el miércoles. Los boletos a Georgia corrieron con la misma suerte. No hay más vuelos disponibles hasta el próximo domingo. Belgrado, en Serbia, también es un destino colapsado.
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En la frontera terrestre comienzan a verse largas colas conforme pasan las horas, pero al parecer los guardias que cuidan los bordes territoriales no preguntan sobre el estatus militar de los hombres que abandonan el país. Hasta ahora, Rusia no ha cerrado las fronteras para impedir que los que esquivan el reclutamiento salgan. Pero muchos piensan que ese podría ser el siguiente paso.
Además hay una nueva ley que criminaliza la deserción, dijo, cree que podría enfrentarse a una década de prisión o más para quienes huyen.
El reclutamiento casi forzoso
Las grandes empresas estatales han empezado a repartir papeles de reclutamiento. “Entre nuestros colegas, hay empleados con experiencia de combate, que han servido en las fuerzas armadas”, escribió Sberbank, una empresa estatal de servicios bancarios y financieros. “Algunos de ellos tienen sus papeles de movilización y han recibido sus órdenes”.
En algunas ciudades sobre todo hacia las zonas rurales com en Yakutsk miles de familiares despedían, entre lágrimas, a los hombres de mediana edad que partían a luchar en una guerra que les parece lejana.