El este de Estados Unidos se enfrenta a un descenso significativo de la calidad del aire debido al humo y la bruma procedentes de los incendios forestales que se están produciendo en Canadá. A media tarde, la ciudad de Nueva York registraba la peor calidad del aire del mundo. La disminución de la visibilidad provocó incluso una interrupción temporal del tráfico aéreo en el aeropuerto de LaGuardia.
La influencia de las partículas peligrosas procedentes de los incendios forestales se extiende mucho más allá de la ciudad de Nueva York, afectando a la calidad del aire en zonas tan distantes como Carolina del Sur. Debido a la escalada de la situación, las autoridades de Nueva York y otras ciudades afectadas emitieron advertencias sanitarias y recomendaron a las personas vulnerables que llevaran mascarillas de alta calidad, como N95 o KN95, cuando salieran al exterior.

Malos vientos en la Gran Manzana
Varios hospitales de Nueva York aún no han notado un aumento de las visitas a urgencias por problemas respiratorios. Sin embargo, el Long Island Jewish Medical Center de New Hyde Park experimentó un ligero aumento de pacientes con dolores de cabeza y tos indicativos de exposición al aire contaminado, según Frederick Davis, jefe asociado del servicio de urgencias. Tanto personas con afecciones preexistentes como sin ellas parecieron afectadas, y ocho pacientes presentaban síntomas respiratorios a primera hora de la tarde del miércoles, de acuerdo con The New York Times.
El Dr. Darby Jack, catedrático de salud ambiental de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, señaló que, aunque los niveles actuales de contaminación son preocupantes, para la mayoría de los habitantes de Nueva York son “más una molestia que una crisis”. No obstante, reconoció el aumento del riesgo para los enfermos de asma y cardiopatías.
Jack explicó que, aunque es útil permanecer en el interior, la calidad del aire interior tiende a reflejar las condiciones exteriores sin un filtro de aire adecuado. También destacó que estos niveles de contaminación, aunque temporales en Nueva York, representan la realidad cotidiana de muchas personas en el mundo.
Urge más cooperación
Canadá se enfrenta a una temporada de incendios forestales potencialmente devastadora, con informes oficiales que muestran más de 400 incendios activos en todo el país, y más de 240 clasificados como “fuera de control”. El alcance sin precedentes de estos incendios forestales provoca consecuencias medioambientales y sanitarias generalizadas en el vecino Estados Unidos.
Los efectos de largo alcance de los incendios forestales canadienses suscitan preocupación por la capacidad de ambos países para hacer frente a las consecuencias de las catástrofes naturales a gran escala, resalta The Washington Post. El deterioro de la calidad del aire plantea importantes riesgos para la salud pública, principalmente para las poblaciones vulnerables, como los niños, los ancianos y las personas con problemas respiratorios preexistentes.
La situación pone de relieve la necesidad de una mayor colaboración entre Estados Unidos y Canadá para afrontar los retos del cambio climático y la creciente frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos. Ambas naciones deben cooperar para crear y ejecutar estrategias eficaces de prevención y gestión de incendios forestales, así como para mitigar sus efectos sobre el medio ambiente y la salud pública.

La crisis actual pone de relieve la urgencia de abordar el cambio climático y sus consecuencias generalizadas. Si bien son necesarias acciones inmediatas para salvaguardar la salud y la seguridad de las comunidades afectadas, deben desarrollarse soluciones a largo plazo para combatir la creciente amenaza de incendios forestales y otros desastres relacionados con el clima.
Mientras los incendios siguen arrasando Canadá y el humo cubre el este de Estados Unidos, se anima a los residentes a tomar precauciones para proteger su salud y mantenerse informados sobre las condiciones de la calidad del aire en su región. Utilizar mascarillas de alta calidad, como aconsejan las autoridades, puede ofrecer protección contra las partículas nocivas del humo. Además, permanecer en interiores y limitar las actividades al aire libre durante los periodos de mala calidad del aire puede ayudar a minimizar la exposición a condiciones peligrosas.