Seis colombianos fueron detenidos el jueves por tener presunta relación con el asesinato al candidato presidencial Fernando Villavicencio registrado el miércoles en Quito, la capital de Ecuador.
Ecuador, que se está convirtiendo cada vez más en un importante centro de tráfico de drogas. El candidato presidencial estaba comprometido con la lucha contra la delincuencia y la corrupción, lo que convierte su asesinato en una cruda representación de la escalada de violencia del país.
Las autoridades encontraron a los hombres escondidos en una residencia de Quito, acompañados de un cargamento de armas que incluía cuatro escopetas, un rifle de 5,56 mm, munición, tres granadas, un vehículo y una motocicleta.
Juan Zapata, ministro del Interior de Ecuador, calificó el asesinato de “crimen político de carácter terrorista” destinado a perturbar las próximas elecciones del 20 de agosto.
Aunque el informe policial no confirmó si los detenidos formaban parte de una organización criminal, Zapata reveló que sus acciones estaban relacionadas con el crimen organizado.
Antes de su asesinato, Villavicencio, de 59 años, había denunciado amenazas de socios del cártel mexicano de Sinaloa, uno de los muchos sindicatos internacionales del crimen que operan dentro de las fronteras de Ecuador. Creía que su campaña era una amenaza para estas organizaciones.
La escalada de violencia coincide con la aparición de Ecuador como un importante centro de contrabando de cocaína, impulsado por su estratégica posición costera, sus puertos de embarque y sus exportaciones clave.
La lucha por la supremacía entre los cárteles de la droga se ha intensificado desde el inicio de la pandemia, lo que ha provocado un aumento de la violencia que ha dejado a los ecuatorianos conmocionados y atemorizados.
Ante la escalada de violencia, la Policía Nacional informó de 3 mil 568 muertes violentas en el primer semestre de este año, lo que supone un marcado aumento respecto a las 2 mil 042 registradas en el mismo periodo de 2022.
El asesinato de Villavicencio ha dejado atónitos a los ecuatorianos. Un residente de Guayaquil comentó que si los políticos, que supuestamente tienen una seguridad superior a la de los ciudadanos promedio, no están a salvo, esto pone en evidencia la escalada de violencia en el país.
El presidente Guillermo Lasso ha declarado tres días de luto nacional y el estado de emergencia, desplegando más personal militar en todo el país.
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