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nos encontramos con el Apocalipsis

Cuando el grupo de rescatistas enviado por Argentina a Turquía llegó a la ciudad de Adana para desde allí trasladarse a las zonas devastadas por el terremoto se encontró en el aeropuerto con el grupo de Portugal que estaba ya saliendo del país. Los argentinos les pidieron a sus colegas portugueses algún consejo o advertencia sobre el trabajo que les venía y la respuesta fue: prepárense para el Apocalipsis.

Daniel Iglesias, el líder del grupo de bomberos argentinos, confiesa que creyó que se trataba de una exageración hasta que lo vio con sus propios ojos. “Cuando llegamos nos dimos cuenta de lo que nos estaban hablando (…) era cierto”, asegura. 

Alrededor de 80% de los edificios en la ciudad de Antakya en Hatay quedaron devastados por el terremoto. “Nosotros nos mirábamos y decíamos esto hay que demolerlo todo y hacer una ciudad nueva (…) es lo que pensábamos nosotros sin mucho conocimiento de la cultura, de la situación económica, de los tiempos”, relata Iglesias y confiesa que por más experiencia que se tenga en situaciones de desastre lo que se encontraron en Turquía “te mueve todo” y dice que lo que vieron es “impensado” para cualquier equipo de rescate por las dimensiones. 

El líder de la brigada de bomberos relata además el desafío que representa trabajar en los escombros sabiendo que al frente “hay gente sentada esperando que vos rompas y encuentres algo y ellos quieren encontrar una persona con vida o el cuerpo de sus familiares (…) estamos viviendo en el dolor de la gente (…) puedes terminar enfermándote de la cabeza”.  

Del grupo de 34 personas, 28 pertenecen a la brigada de bomberos y el resto son de los llamados Cascos Blancos encargados de la asistencia humanitaria internacional; este último grupo lo lidera Veronica Ayala, quien estuvo trabajando también en el terremoto de Haití en 2010. Dice que aunque haya preparación previa, manejo de la información, de las estadísticas, cada situación es diferente. En el caso de Turquía, explica que les ha impactado mucho el idioma, la cultura y el clima; “en Haití hacía mucho calor. Aquí hace mucho frÍo”. En las noches, la temperatura puede bajar hasta los -5 grados. Todos estos elementos influyen en las tareas de rescate. 

¿Cómo se ejecuta un rescate?

Daniel iglesias detalla que cada grupo de rescatistas es diferente y cuenta con distintos implementos. El de Argentina, por ejemplo, tiene cámaras térmicas y de fibra óptica para introducir por pequeños orificios, que pueden estar ya en la estructura o se hacen con herramientas que se llaman “agujereadoras”. “Se hace un agujero y la fibra óptica se pone debajo para observar si hay alguien con vida”.  

Es como una cirugía hecha por laparoscopia; una técnica menos invasiva que permite la visión de la cavidad pélvica-abdominal con la ayuda de una lente óptica. Los rescatistas usan las cámaras térmicas como si fueran una radiografía “la pongo sobre la losa, atraviesa la losa y me indica si hay algo abajo”, apunta el experto.  

Sin embargo, a pesar de los implementos y de la preparación de cada equipo, de noche “no hay una sola luz funcionando”, recuerda Iglesias y agrega que está todo completamente oscuro y destrozado. “Es el Apocalipsis, lo que nos decían los portugueses”. 

Reflexiona que si en Argentina, su país natal, llegara a pasar algo así, “podemos necesitar años para reponernos, es tremendo esto, es muy grande, tantos edificios destrozados, uno al lado del otro”.  

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