“No somos animales”, gritó un migrante venezolano frente al Instituto Nacional de Migración. Y, por si fuese necesario, recordó: “Somos seres humanos”. 40 personas murieron este martes por el incendio en este calabozo.
“¿Qué van a hacer con todos estos muertos?”, replicó un migrante brasileño en un intento de concienciar a los gobiernos norteamericano y mexicano. “Es una protesta pacífica. Protestamos por el luto, (para) hacerles entender a Estados Unidos y a México: no somos animales. ¡Somos seres humanos!”, continuó el venezolano.
La culpa de la tragedia es, según el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de los migrantes que prendieron fuego a las colchonetas.
“Esto tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron, a partir, suponemos, de que se enteraron de iban a ser deportados, movilizados, y como protesta, en la puerta del albergue pusieron colchonetas y les prendieron fuego, y no imaginaron que esto iba a causar esta terrible desgracia”, declaró López Obrador en su conferencia matutina.
Sin embargo, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) recordó -vía Twitter- la obligación del Estado de proteger a los privados de libertad. “Las personas migrantes estaba privadas de su libertad por autoridades y por tanto el Estado es garante de su vida. Esto no se diluye señalando que estaban ‘retenidos’ en un ‘área de aseguramiento temporal’ ni insistiendo en que ‘protestaban'”.
La ONG International Comitee Rescue definió la noticia como “devastadora”. Y exhortó a garantizar de manera urgente “sistemas para brindar seguridad a las personas que necesitan protección internacional”, recoge DW.
La mayoría de las víctimas son de Centroamérica y Venezuela, reseñó EFE. En la tarde, el gobierno elevó la cifra de víctimas mortales a 40, una de ellas, colombiana.
Antes del incidente, los agentes del INM habían hecho un operativo para remover de las calles a migrantes que piden limosna.
La presencia de migrantes en la zona se ha intensificado este año desde que Estados Unidos anunció la deportación inmediata de migrantes de Haití, Venezuela, Nicaragua y Cuba que lleguen por tierra bajo el Título 42.
El Gobierno mexicano también ha afrontado críticas de organizaciones de derechos humanos por aceptar las políticas estadounidenses y desplegar a más de 20.000 elementos de las Fuerzas Armadas en las fronteras para tareas migratorias.
Según organizaciones civiles mexicanas, 2022 fue el año más trágico para los migrantes en México. 900 murieron en el intento de cruzar sin documentos hacia Estados Unidos.
La región vive un flujo migratorio récord: 2.76 millones de indocumentados detenidos en la frontera de Estados Unidos con México en 2022.