Estados Unidos incluyó en la lista de sancionados a seis instituciones chinas que están vinculadas a los programas aeroespaciales de Beijing, esto como parte de su represalia luego de que un supuesto globo espía chino atravesó el espacio aéreo estadounidense.
Estas restricciones económicas dictadas el viernes son parte de las estrategias del presidente Joe Biden por conseguir esfuerzos mayores para abordar las actividades de vigilancia china y dificultarán que estas cinco empresas y un instituto de investigación hagan exportaciones de tecnología estadounidense.
Las instituciones chinas son: Beijing Nanjiang Aerospace Technology Co.; China Electronics Technology Group Corporation 48th Research Institute; Dongguan Lingkong Remote Sensing Technology Co.; Eagles Men Aviation Science and Technology Group Co.; Guangzhou Tian-Hai-Xiang Aviation Technology Co.; y Shanxi Eagles Men Aviation Science and Technology Group Co.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, el globo chino derribado en el espacio aéreo nacional el 4 de febrero estaba equipado para detectar y recopilar señales de inteligencia.
Sin embargo, desde Beijing funcionarios gubernamentales aseguraron que esta era una nave meteorológica que se había desviado de su ruta.
La Oficina de Industria y Seguridad de EEUU informó que estas seis instituciones están siendo sancionadas por “su apoyo a los esfuerzos de modernización militar de China, específicamente los programas aeroespaciales del Ejército Popular de Liberación, incluidos dirigibles y globos”.
Don Graves, subsecretario de Comercio, escribió en un tuit que el departamento “no dudará en continuar usando” tales restricciones y otras herramientas regulatorias “para proteger la seguridad y soberanía nacional de Estados Unidos”.
En menos de una semana desde que funcionarios derribaran el globo chino, las autoridades de la Casa Blanca reportaron que un avión de combate estadounidense abatió un “objeto de gran altitud” en el espacio aéreo de Alaska el viernes.
Según los informes, el objeto del tamaño de un autobúes representaba una amenaza para la seguridad de los vuelos civiles.
Ambos incidentes reflejan una mayor preocupación por el programa de vigilancia de China y la presión pública sobre Biden para que adopte una postura firme contra ellos.