Queen Charlotte: A Bridgerton Story, estrenada en Netflix el 4 de mayo, muestra al rey Jorge III como un lunático cariñoso que ama a su esposa, a la astronomía, la agricultura, pero por sus problemas mentales no puede tener un papel destacado en la monarquía.
Aunque en reiteradas ocasiones Chris Van Dusen, el director de Bridgerton, ha explicado que esta serie de ficción y romance histórico “es un mundo histórico reinventado”, y no un programa basado en la vida real, el rey Jorge III sí tuvo problemas mentales.
Jorge III del Reino Unido, bautizado como George William Frederick, gobernó Gran Bretaña y de Irlanda desde 1760 hasta 1801, y después fue monarca del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda desde 1801 hasta su muerte en 1820.
Durante su reinado, Gran Bretaña se convirtió en una potencia mundial, pero también tuvo que enfrentar la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y las guerras napoleónicas.
Según los documentos históricos, el rey sufría de episodios de locura, alucinaciones y delirios.
Los historiadores médicos Ida Macalpine y Richard Hunter llegaron a la conclusión, en su libro George and the Mad Busines, que Jorge III padeció un desorden metabólico congénito denominado porfiria, cuya sintomatología se caracteriza por brotes esquizofrénicos y cambios bipolares de la personalidad.
Esta enfermedad genética afecta la producción de hemoglobina y puede causar trastornos mentales.
Las enfermedades de Jorge III
Además de la porfiria, teorías aseguran que el rey padecía de trastorno bipolar, debido a sus cambios de humores extremos y repentinos. Otros posibles diagnósticos incluyen la enfermedad de parkinson y la esquizofrenia.
Después de su coronación, en distintas etapas de su vida mostró crisis de salud en la que los síntomas más comunes eran tos fuerte, fiebre, taquicardia, fatiga, insomnio y trastornos alérgicos.
Sin embargo, los periodos en los que su enfermedad se pronunció fueron cortos entre los años 1789, 1801, 1804 y 1810, cuando aparecen actitudes típicas de la esquizofrenia.
Y no fue hasta 1788, durante un ataque muy severo, que los médicos reales determinaron que el rey padecía enfermedades mentales fuertes.
El tratamiento del rey
Así como lo muestra la serie Bridgerton, en aquella época, la comprensión y el tratamiento de los trastornos mentales eran muy limitados. El rey Jorge III recibió varios métodos ineficaces, como el uso de sanguijuelas y la aplicación de compresas frías en la cabeza.
Entre los médicos que trataron al rey figuran Francis Willis, sus dos hijos, Frank Milman y Henry Halford; George Baker; Lucas Pepys y William Heberden.
En algunas de las terapias se utilizaron chalecos de fuerza, sillas giratorias, curas de hambre y ataduras en las camas.
“Cuando el soberano sufría un ataque era tratado en forma ruda y enérgica y en ocasiones derribado contra el suelo. En su castillo siempre estaban presentes dos cirujanos, dos boticarios, tres enfermeros y dos pajes”, cuenta en su artículo Antonio Alberto Guerrino, profesor titular de Historia de la Medicina en la Universidad del Salvador.
Las reiteradas crisis dejaron al rey ciego y sordo a sus 70 años haciendo que pasara la Navidad de 1819 con un grave estado de salud que acabó con su vida la noche del 29 de enero de 1820 cuando era asistido por el patólogo Matthew Baillie.