Los consumidores han comenzado a buscar ofertas después de que las esperanzas de volver a la normalidad se vieran frustradas por la subida de los precios.
Los minoristas estadounidenses se preparan para recibir clientes más austeros durante la crucial temporada de ventas navideñas. El aumento de la inflación ha empañado las esperanzas de tener niveles de oferta y demanda más normales que los que se dieron durante los dos primeros años de la pandemia de coronavirus.
Algunas de las mayores cadenas de tiendas del país han informado que han sido sólidas las ventas para el regreso a clases en los últimos días y esperan que los consumidores den prioridad a las celebraciones con la familia y los amigos en Halloween, Acción de Gracias y Navidad. Sin embargo, mostraron un menor optimismo al reconocer que las personas de bajos ingresos están teniendo dificultades frente al aumento de los precios de los alimentos y la gasolina.
En respuesta, Walmart, el mayor minorista de Estados Unidos, está ofreciendo comidas completas para Acción de Gracias que cuestan menos de $50 para una familia de cuatro personas. “Estamos conscientes de que la inflación seguirá influyendo en las decisiones que toman las familias, y nos estamos ajustando a esa realidad para poder ayudarlas más”, declaró la semana pasada el director ejecutivo de Walmart, Doug McMillon.
Morning Consult, una firma encuestadora, informó esta semana de que el shock por los altos precios está obligando a los estadounidenses que ganan menos de $100.000 al año a recortar gastos, mientras que los consumidores más ricos se toman la inflación con mayor calma.
Esto ha afectado la venta minorista de ropa en particular. Las acciones de la tienda de departamentos Nordstrom cayeron más del 13 por ciento el martes después de que informara que desde junio registra una demanda “significativamente” menor por parte de sus clientes de bajos ingresos.
Macy’s, el grupo rival de grandes tiendas, también señaló el martes que se intensifica el “clima promocional competitivo” debido a que se ha reducido el gasto discrecional. “La inflación está superando el aumento de los salarios. Sencillamente, eso no es sostenible para el consumidor”, destacó Adrian Mitchell, su director financiero.
Esto coincide con la opinión de Dick Johnson, director ejecutivo de Foot Locker, que la semana pasada predijo que sus márgenes de todo el año caerán alrededor de 300 puntos básicos porque tiene que vender sus zapatillas a precios más bajos.
“El entorno promocional se ha vuelto más intenso, sobre todo en el sector de la ropa”, mencionó. “Nuestra opinión es que la temporada de regreso a clases será fuerte, pero vemos más incertidumbre desde ese momento hasta que empiece la temporada de las fiestas, dado el entorno macroeconómico más complejo”.
En las últimas semanas hubo señales de ligero alivio para los consumidores estadounidenses, lo que ha motivado a los minoristas. Los precios al consumo se moderaron a un ritmo interanual del 8,5 por ciento en julio, mientras que las ventas al por menor en EEUU se mantuvieron estables a pesar del débil ánimo de los consumidores, beneficiándose de una caída de los precios de la gasolina por debajo de los $4 el galón.
Los ejecutivos también detectan un fuerte deseo de volver a los patrones normales para la celebración de las fiestas, después de dos años en los que el temor a contagiarse o propagar el coronavirus impidió a muchos estadounidenses reunirse con familiares y amigos.
“Cuando hablamos con los consumidores, algo que suele ser una constante es que tanto el invitado como el anfitrión asegura que quieren celebrar las fiestas”, comentó la semana pasada el director ejecutivo de Target, Brian Cornell.
Esto hará que los consumidores gasten en regalos y reuniones este año, pero teniendo más “conciencia del presupuesto”, según Michael Baker, analista de investigación sénior de DA Davidson. “El enfoque estará puesto en el valor” ya que los minoristas destacarán las buenas ofertas, indicó.
Tras sufrir el año pasado las interrupciones de la cadena de suministro y los elevados costos de transporte, los grandes minoristas aceleraron este año sus importaciones de mercancía de temporada.
Target, que el año pasado tuvo que pagar más para importar productos de último momento por vía aérea, contó que se había asegurado una capacidad temporal cerca de los puertos que le permite guardar el inventario hasta el “momento ideal” para llevarlo a las tiendas para las fiestas.
Mientras los consumidores se enfrentan a una inflación cercana a los máximos de los últimos 40 años, los minoristas pueden tener dificultades para predecir con exactitud cuánto inventario necesitarán y qué productos serán los ganadores, subrayó Neil Saunders, analista de comercio minorista de GlobalData.
“Los minoristas se han visto realmente afectados por el [exceso de existencias] en el trimestre actual, por lo que son muy cautelosos en cuanto a comprar en exceso”, indicó, y añadió que los márgenes serán el “mayor dolor de cabeza”.
Aun así, Mattel, el fabricante de las muñecas Barbie y los automóviles Hot Wheels, señaló que había aumentado los inventarios para anticiparse a la demanda navideña. En la llamada de resultados del mes pasado, el director ejecutivo Ynon Kreiz señaló: “Esperamos que vuelva [el] patrón tradicional de compras de la temporada navideña”.
Lydia Tomkiw y Andrew Edgecliffe-Johnson en Nueva York
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