La determinación de mostrar un frente común está por encima de cualquier preocupación interna que puedan tener los países aliados por los precios de la energía.
El año pasado, pocos días antes de la invasión rusa a Ucrania, decenas de funcionarios de países occidentales se reunieron en Múnich, en una conferencia de seguridad en la que se debatió si el país podía defenderse y cuál sería el apetito de Occidente por intervenir. El Presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, asistió en persona y reprendió a Occidente por no haber logrado, en los últimos años, disuadir a Rusia de sus objetivos.
Este año, funcionarios de EEUU, como la Vicepresidenta Kamala Harris y el Secretario de Estado Antony Blinken, asistirán al mismo evento, con la esperanza de mostrar unidad frente a Moscú a medida que se acerca el aniversario de la invasión rusa a gran escala.
Hoy viernes es el primero de los tres días de la Conferencia anual de Seguridad de Múnich, a la cual asisten cada año cientos de funcionarios gubernamentales y élites de los servicios de inteligencia, la diplomacia y la seguridad. Dirigido por una empresa alemana sin ánimo de lucro, el foro ha adquirido un carácter casi oficial, ya que los principales líderes mundiales hablan en público y se reúnen en privado para tratar cuestiones de seguridad colectiva.
Ucrania será sin duda el tema principal este año, ya que los funcionarios occidentales están decididos a demostrar al presidente de Rusia, Vladimir Putin, que no puede dividir a Occidente. Se espera que Harris, quien pronunciará un discurso mañana sábado, reitere el compromiso de la administración estadounidense de defender a Ucrania durante “todo el tiempo que sea necesario”, como ha dicho el presidente Joe Biden.
“Creo que el ambiente será de unidad y determinación”, afirmó Ivo Daalder, exembajador de Estados Unidos ante la OTAN y presidente del Chicago Council on Global Affairs. Daalder afirmó que los líderes occidentales ven pocas perspectivas de que las conversaciones de paz merezcan la pena a menos que Ucrania consiga más avances territoriales.
Karen Donfried, Subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, dijo a los periodistas en una sesión informativa celebrada el miércoles que la coalición occidental había frustrado las esperanzas de Putin de obtener una victoria rápida.
“Putin pensó que doblegaría a Occidente y arrollaría a Ucrania. Se equivocó”, dijo Donfried. “Un año después, nuestro compromiso no ha decaído”.
La conferencia se celebra en el Hotel Bayerischer Hof, en el centro de Múnich, y cuenta con discursos públicos, mesas redondas y numerosas reuniones privadas, oficiales y extraoficiales. Daalder dijo en broma que la conferencia supone “una especie de foro de citas rápidas para diplomáticos”.
Se espera que varios jefes de Estado destacados asistan a la conferencia, entre ellos el presidente Emmanuel Macron de Francia, el canciller Olaf Scholz de Alemania y el primer ministro Rishi Sunak de Gran Bretaña. Biden asistió a la conferencia cuando era vicepresidente y luego como ciudadano privado durante la administración Trump, pero ha enviado a Harris en los dos últimos años. Biden viajará el lunes a Varsovia (Polonia) en el marco de una visita de tres días para conmemorar el aniversario de la guerra.
Uno de los actos principales de la conferencia de Múnich será la intervención de Wang Yi, máximo responsable de la política exterior china, que hablará sobre las perspectivas de Pekín en materia de política exterior, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores chino la semana pasada.
Los medios de comunicación estatales chinos han presentado la presencia de Wang en la Conferencia de Seguridad de Múnich como una señal de la influencia moderadora de China en un foro que, de otro modo, estaría dominado por los intereses estadounidenses.
“El mundo exterior se ha dado cuenta de que Estados Unidos y la OTAN quieren convertir la Conferencia de Seguridad de Múnich en una reunión interna del mundo occidental que se paga a sí mismo y también se queda con lo restante”, rezaba un editorial publicado el jueves en el Global Times, en el que se acusaba a Washington de alimentar la guerra de Rusia en Ucrania, y se describía a Pekín y a Europa como partidarios de un acuerdo de paz.
“Por mucho que Estados Unidos siembre la discordia, China y Europa tienen una amplia convergencia de intereses. Es una realidad objetiva que no se puede cambiar ni evitar”, continúa el editorial.
Michael Crowley, Steven Erlanger – The New York Times
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