Washington D.C. sufrió el sábado unas tormentas violentas que dejaron un saldo trágico: un hombre murió en Virginia, miles de personas se quedaron sin luz, varias carreteras se cerraron y numerosos árboles cayeron sobre casas y coches.
El mal tiempo se debió a una combinación de factores meteorológicos que desataron una furia descomunal.
Las tormentas llegaron a la capital estadounidense desde el oeste poco después de que la temperatura alcanzara los 36 grados centígrados por segundo día consecutivo, la más alta del año. La lluvia torrencial y los vientos huracanados azotaron la zona durante la tarde y la noche del sábado, causando estragos en varios puntos.
Un muerto y miles de damnificados

El incidente más grave ocurrió en el condado de Prince William, en Virginia, donde un hombre perdió la vida al caerle un árbol encima. Las autoridades no revelaron su identidad ni las circunstancias exactas del hecho.
Más de 200.000 clientes se quedaron sin electricidad por los cortes provocados por las tormentas. El domingo por la mañana, unos 15.000 clientes seguían sin luz en Washington D.C. y Maryland, según Pepco, y más de 7.000 en Virginia del Norte, según Dominion Energy.
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Muchas carreteras principales se vieron afectadas por la caída de árboles y ramas. Se reportaron árboles derribados en la autopista Baltimore-Washington en el condado de Prince George’s, en la Interestatal 95 cerca de Dumfries en el condado de Prince William, en el cinturón periférico y en el parque conmemorativo George Washington en el condado de Fairfax, y en la Interestatal 66 en el condado de Arlington.

Las causas de las tormentas
Las tormentas que azotaron a Washington D.C. no fueron producto del azar, sino de una conjunción de factores meteorológicos que crearon las condiciones propicias para su formación e intensidad.
El primero fue el calor extremo y la humedad que se registraron durante los días previos, que elevaron la temperatura del aire y lo cargaron de vapor de agua. El segundo fue el frente frío que llegó desde el oeste, que chocó con el aire caliente y húmedo y lo empujó hacia arriba, formando nubes densas y oscuras. El tercero fue una perturbación atmosférica que se situó sobre la región, que generó una corriente descendente de aire frío y seco que aumentó la inestabilidad.

Los efectos de las tormentas
El resultado fue unas tormentas violentas que produjeron vientos de más de 130 km/h, equivalentes a los de un huracán de categoría 1. Estos vientos fueron causados por un fenómeno conocido como ráfagas descendentes, que son corrientes de aire que se originan en las nubes y que al llegar al suelo se expanden en todas direcciones.
Las ráfagas descendentes pueden ser más locales, afectando a partes de barrios, y se llaman micro-ráfagas, o más extensas, cubriendo kilómetros, y se denominan macro-ráfagas. Las tormentas del sábado pudieron contener ambos tipos.
Las ráfagas descendentes son la fuente más frecuente de vientos violentos en las tormentas de la zona de Washington D.C. y pueden provocar daños más severos que algunos tornados y derechos. Los derechos son complejos de tormentas de larga duración y gran extensión que suelen abarcar varios estados.
Las tormentas del sábado no contenían tornados ni derechos, sino que fueron más localizadas. Pero sus vientos fueron igual de fuertes y los daños igual de devastadores en algunas áreas que los causados por algunos tornados y derechos.
Las tormentas del sábado fueron las peores en más de una década para algunas zonas, como Arlington y el noroeste de Washington D.C., donde miles de personas siguen sin luz. Las tormentas arrancaron árboles de raíz, desprendieron chimeneas, derribaron carteles, arrancaron techos y cortaron el suministro eléctrico.