Los investigadores descubrieron que tomar una pastilla tumbado sobre el lado derecho, en lugar del izquierdo, acorta el tiempo de absorción del medicamento.
La próxima vez que tome un analgésico para ese dolor de cabeza, tal vez quiera considerar su postura.
Unos investigadores de Johns Hopkins University han descubierto que el hecho de estar de pie o inclinado, así como el lado hacia el cual se inclina, podría afectar la rapidez con la que el cuerpo absorbe el contenido de una pastilla.
Conclusión: inclinarse hacia el lado derecho después de tragar una pastilla podría acelerar la absorción en unos 13 minutos, en comparación con la permanencia en posición vertical. Inclinarse hacia la izquierda sería un error: podría retrasar la absorción más de una hora.
Estar de pie o sentado con la espalda recta “sigue siendo una forma excelente” de tomar una pastilla, señaló Rajat Mittal, ingeniero de Johns Hopkins y autor principal del estudio. Pero, si se acuesta después de tomar una pastilla, girar hacia su lado derecho podría acelerar significativamente la velocidad a la que el medicamento es absorbido por el cuerpo, dijo Mittal.
Mittal y un equipo de investigadores crearon un modelo computacional del estómago humano para comprobar qué ocurre cuando las personas toman pastillas mientras están en cuatro distintas posturas.
El modelo simulaba el recorrido de una pastilla por el estómago hasta llegar al intestino.
En las simulaciones, que según Mittal requirieron unas dos semanas de cálculo, los investigadores comprobaron que la pastilla tardaba 23 minutos en disolverse mientras la persona se sentaba en posición vertical.
Pero al inclinarse hacia el lado derecho esto tardaba solo 10 minutos.
En caso contrario, al inclinarse hacia el lado izquierdo, tardaba más de 100 minutos. Había una diferencia de diez veces entre las mejores y las peores posiciones, dijo Mittal.
La postura de una persona afectaba la velocidad de disolución de las pastillas en las simulaciones por dos razones: la forma inherente del estómago y la gravedad. En la mayoría de los seres humanos, salvo raras excepciones, el estómago se engancha a la derecha al conectarse con el intestino, y cualquier alimento o líquido en el estómago no se absorbe hasta que llega a los intestinos. Los investigadores descubrieron que cuando la gravedad actúa sobre la vía natural que va del estómago a los intestinos, la pastilla viaja a mayor velocidad hacia los intestinos y se absorbe.
El estudio no significa que haya que inclinarse hacia la derecha o tumbarse cada vez que se tome una pastilla. Algunos medicamentos, sobre todo los que causan efectos secundarios gastrointestinales, vienen con instrucciones para mantenerse erguido después de tomarlos. Y los fabricantes de medicamentos suelen dar por sentado que uno está en posición vertical cuando traga una pastilla.
La investigación de Johns Hopkins forma parte de un número creciente de estudios que utilizan modelos computacionales para recrear artificialmente los distintos procesos del cuerpo humano. El estudio se publicó en agosto en la revistaPhysics of Fluids.
En el mundo real, el estudio podría ayudar a los médicos a prescribir mejor los medicamentos para los pacientes con discapacidades o que están postrados en la cama y no pueden ponerse de pie o sentarse erguidos después de tomar una pastilla.
El modelo también reveló que la postura de una persona puede tener “un impacto tan grande” en la digestión como la gastroparesia, una afección que impide la función normal de los músculos del estómago para empujar los alimentos a través del tracto digestivo, dijo Mittal.
Werner Weitschies, profesor del Center for Drug Absorption and Transport de la Universidad de Greifswald, calificó el estudio como “el trabajo más avanzado” que simula el proceso del sistema gastrointestinal. La investigación ayudará a los académicos, como él mismo, a seguir examinando la disolución de las pastillas en el cuerpo humano, pero es demasiado pronto para sacar conclusiones para la vida cotidiana porque el proceso real es “muy complejo”, dijo Weitschies.
“En términos de ciencia computacional, es un gran paso hacia adelante”, dijo. Pero “hay que tener cuidado con las conclusiones que se pueden sacar por el momento al realizar este tipo de cálculos con un modelo”.
Para Mittal, todo tipo de modelo -de laboratorio o basado en animales o humanos- tiene sus limitaciones. En la vida real, el estómago mezcla y tritura los alimentos y los líquidos; en un momento dado, podría haber una cantidad diferente de alimentos o gases que podrían impedir o ralentizar una pastilla.
En el estudio de Johns Hopkins, los investigadores trabajaron con el supuesto de que el estómago contenía solo un líquido -agua, jugo o leche, por ejemplo- en lugar de una mezcla de alimentos y ácido estomacal. Mittal dijo que es el mismo supuesto con el que trabajan las compañías farmacéuticas en sus pruebas.
“En última instancia, es muy difícil explorar realmente todas las diferentes combinaciones de alimentos que la gente puede haber comido cuando ha tomado una pastilla”, dijo Mittal.
La simulación también asumió una versión estandarizada del estómago –las formas del estómago pueden variar, especialmente según la edad– y la prueba utilizó un tipo específico de pastilla, una pastilla sólida de ácido salicílico, que tenía una densidad más alta que el fluido en el modelo, lo que hacía que la pastilla pudiera hundirse. Mittal dijo que, en el futuro, probará otras formas y tamaños de pastillas, como cápsulas o tabletas.
Todavía queda un largo camino por recorrer en el desarrollo de modelos computacionales como el estómago simulado que construyó Johns Hopkins, pero Jae “Mike” Lee, autor principal del estudio que ahora es científico farmacéutico en la Administración de Alimentos y Medicamentos, dijo que el “objetivo final” es crear simulaciones que puedan usarse para probar diversas condiciones y más, que de otro modo serían caras o difíciles de probar en la vida real.
Por ahora, según Mittal, hay una conclusión clara de la investigación: “La clave es que la postura sí importa”.
Washington Post – Teddy Amenabar and Aaron Steckelberg
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