El consumo excesivo de comida rápida, ampliamente extendido en Estados Unidos, se asocia comúnmente a obesidad y diabetes. Sin embargo, un reciente estudio descubrió que la comida rápida también hace que las personas sean propensas a desarrollar cirrosis hepática.
Según los resultados de un reciente estudio publicado en la revista científica Clinical Gastroenterology and Hepatology, el 30% de la población estadounidense está en riesgo de padecer enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA).
¿Qué dice el estudio sobre la comida chatarra?
El estudio plantea la hipótesis de que la ingesta dietética es uno de los factores modificables más influyentes en el HGNA. Sin embargo, el documento reconoce que existen importantes lagunas en las pruebas que relacionan la dieta con el desarrollo de hígado graso.
Esta ausencia de documentación, especialmente entre los grupos de alto riesgo, limita los esfuerzos de salud pública en torno a la prevención dietética y las estrategias de mitigación de riesgos para reducir el hígado graso.
Comida chatarra y cerebro: la relación entre la falta de micronutrientes y los estallidos de ira y la depresión
El texto médico analizó la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) 2017-2018 para evaluar los impactos cuantitativos del consumo de comida rápida en el riesgo de esteatosis hepática en una muestra representativa de personas a nivel nacional.
- El estudio concluye que las personas con obesidad o diabetes que consumen el 20% o más de sus calorías diarias en comida rápida tienen niveles más altos de grasa en el hígado en comparación a quienes no consumen la comida chatarra.
- La población general también reporta aumentos de grasa en el hígado cuando una quinta parte o más de su dieta está basada en ese tipo de alimentos, aunque en este caso el incremento es más moderado.
- La hepatóloga Ani Kardashian, de la Universidad del Sur de California, indicó que los hígados sanos contienen poca cantidad de grasa, menos del 5%, y el estudio revela que un aumento moderado de este indicador podría conducir a la enfermedad del hígado graso no alcohólico.
- La principal autora del estudio considera que estos hallazgos son particularmente alarmantes en el contexto actual en el que el consumo de comida rápida ha aumentado considerablemente.
La obesidad y la diabetes son un problema cada vez más alarmante en EEUU
Según Trust for America’s Health la obesidad es un problema en todas las ciudades y poblaciones de Estados Unidos. Las tasas de obesidad entre los estadounidenses de menores ingresos es elevada. Los afroamericanos, los latinos y los residentes de zonas rurales son los más afectados.
En general, los estados que invertían más en salud pública, que contaban con múltiples políticas y prácticas basadas en la evidencia, y que tenían índices de pobreza menores, tenían también tasas de obesidad inferiores.
- Alrededor de 47% de los latinos y afroestadounidenses son obesos, y más de la mitad de las mujeres de ambos grupos étnicos también padecen de obesidad (54,8 % y 50,6% respectivamente), en comparación con 38% de las mujeres de raza blanca.
- Las altas tasas de obesidad entre las comunidades afroestadounidenses y latinas se atribuye a “desiertos alimentarios”, en los cuales las únicas comidas disponibles fácilmente son nocivas y baratas, y a que estos vecindarios carecen de lugares seguros y fácilmente accesibles para la actividad física.
Los hispanos tienen una de las mayores tasas de obesidad en EEUU, según estudio
- Cerca de 26% de los menores latinos en Estados Unidos son obesos, en comparación con 22% de los menores afroestadounidenses, 14% de los menores de raza blanca y 11% de los menores de origen asiático.
- Padecer de obesidad infantil incrementa en gran medida el riesgo de convertirse en un adulto obeso, y si la tendencia actual continúa, más de la mitad de los niños de hoy sufrirá de obesidad para cuando tenga 35 años.
Los costos de la obesidad a nivel nacional son abrumadores. Se estima que el gasto anual de salud en padecimientos resultado de la obesidad asciende a $149 mil millones. Además, el costo de la obesidad por concepto de reducciones a la productividad es de $66 mil millones anuales.