En Estados Unidos, la competencia deportiva es clara. Ligas como la NFL (fútbol americano), NBA (baloncesto) y MLB (béisbol) dominan el mercado y gusto de los fanáticos. Un poco más atrás se asoma el fútbol -o soccer, como lo llaman-, el cual ha dado pasos agigantados en los últimos años.
Son numerosos los factores detrás del crecimiento de la disciplina en el país y entre estos figura el desarrollo de jóvenes talentos, quienes ven en el balompié una oportunidad de destacar en el deporte por encima de las actividades tradicionales.
En el Mes de la Herencia Hispana, un latino emerge como un mentor que espera sumar éxitos al fútbol en territorio norteamericano: Juan Carlos Hernández.
El venezolano de solo 32 años de edad cuenta con licencia profesional para ejercer como coach a tiempo completo. Su base de operaciones se ubica en Houston, donde forma parte del staff de Juventus Academy, la prestigiosa escuela en el estado de Texas manejada por el club italiano más laureado en el torneo local.
En entrevista exclusiva con El Tiempo Latino, el joven de padres uruguayos explicó lo que hay detrás de su desarrollo, y cómo desde pequeño comenzó a ver en la mentoría un trampolín para hacerse con un espacio en la disciplina.
Para el venezolano, enamorarse del fútbol no fue tarea difícil; todo lo contrario, sus padres son de origen uruguayo, el organizador y campeón del primer Mundial (lleva dos en total) y tierra de nombres de figuras que van más allá de las fronteras.
“Mi pasión por el fútbol viene desde la cuna. Cuando nací, lo primero que me pusieron fue la camiseta del Nacional -uno de los equipos más populares de Uruguay- y tengo ese fanatismo desde chico”, comentó.
Conforme pasaron los años, ese amor se fue moldeando a su manera. Recordó que el entorno sumó para que fuera así: “Mis regalos siempre eran pelotas. Tenía más balones que carritos de juguete. Era una locura”.
Primeros pasos
A pesar de que todo pequeño que sueña con ser deportista lo hace viéndose reflejado en las estrellas del momento, Hernández logró ir por dos vías sin ningún problema, pues mientras jugaba en categorías menores, aprendió el arte de dirigir.
“Mi papá tenía una academia de fútbol en Caracas. Conforme creció el grupo, me dio a los más chiquitos, a quienes les enseñé como a mí me entrenaron”, sostuvo. Esas labores comenzaron cuando él apenas tenía 13 años de edad.
Luego de varios pasos en el fútbol menor, incluso el fútbol sala y la primera etapa universitaria, decidió partir a Uruguay, donde el fútbol se convirtió en su oficio definitivo; eso sí, lo estudió a fondo para convertirse en un profesional de tiempo completo en la disciplina.
El éxito en el sur
El venezolano llegó al sur del continente con 23 años de edad. Después de establecerse, decidió dar el paso de especializarse en el área y tomar una serie de cursos a lo largo de cuatro años que lo certificaron como entrenador de fútbol profesional.
Para hacerlo, comentó que se deben sacar cuatro licencias: las dos primeras se obtienen con cursos de seis meses de duración, cada uno. Las dos siguientes, un año cada uno.
La dualidad siempre ha sido una virtud. Así como cuando era pequeño logró jugar y dirigir, esta vez obtuvo la oportunidad de estudiar y enfrentarse al reto de asumir como entrenador.
Su primera experiencia fue en Club Atlético Bella Vista, del fútbol femenino, en el año 2014. En su primera temporada, sacó al equipo de la división B para llevarlo a la máxima categoría. En la siguiente campaña mantuvo a las jugadoras en la A, hasta que fue llamado por el Colón Fútbol Club, también en el femenino, para llevar su talento a dicha entidad.
Corría la temporada 2016 cuando Hernández dio el salto de calidad al salir campeón invicto con su nuevo equipo y obtuvo el boleto para disputar la Copa Libertadores Femenina. Con Colón llegó hasta las semifinales, la instancia a la que más lejos avanzó algún club de fútbol femenino de Uruguay en el torneo continental más importante de la región.
Al preguntarle sobre su recorrido en el balompié femenino, señaló: “Cuando uno lo ve en el papel, siempre disfruta más el masculino por su alto nivel”; no obstante, aseguró que el femenino lo atrapó.
“Hasta cierto punto pienso que las jugadoras son mucho más comprometidas”, dijo.
Una oportunidad ineludible
El éxito en su paso por Uruguay generó en él un deseo de seguir sumando; sin embargo, no pensó que su arribo a Estados Unidos, específicamente a la Juventus Academy, se diera de manera tan veloz y favorable.
“Vine junto a mi esposa a visitar a su familia. En una reunión conocí al presidente de Juventus en Houston. Hablamos y me pidió mi currículo. Lo envié y me llamaron inmediatamente. Revisaron mi historial y ahí se dio la oportunidad de ser parte del staff”, indicó.
Pese a la gran oportunidad y con un pasado brillante, el venezolano detalló que no se lo esperaba: “Siento que fue un golpe de suerte”.
Hernández estaba apenas a un mes de cumplir los 29 años de edad. En esa etapa de la vida se estima que el deportista está en un pico alto de acuerdo con su talento. En el caso del venezolano lo logró, aunque esta vez en el banquillo en condición de dirigente.
Corría el mes de octubre del año 2019 cuando fue llamado por la academia en Texas, obtuvo una oportunidad de prueba de tres meses y hasta la fecha sigue siendo parte del staff de especialistas.
“Hay que hacer las cosas bien, pero muchas veces necesitas ese golpe de suerte”, explicó.
Su evolución profesional
El fútbol sudamericano es particular. A los jugadores se les destaca su irreverencia para brillar en el deporte, un tema que para los cazatalentos en Europa es oro puro. No en vano cada año el mercado de pases tiene nombres propios de nóveles talentos nativos de dicha región y que cotizan a un alto precio.
Con esa mentalidad creció Juan Carlos Hernández, quien se nutrió de este, pero no sin antes adaptarse a lo que ofrece la disciplina en Estados Unidos.
“(El fútbol estadounidense) me ha abierto mucho la mente. Yo estaba acostumbrado al fútbol sudamericano, a la resiliencia y deseo de victoria. Aquí hay muchas comodidades que se ven en la cancha. Sin menospreciar el fútbol estadounidense, se nota la diferencia cuando un niño es latino y cuando no lo es”, explicó.
Es tal la influencia hispana en el deporte que aseguró que en la academia siempre buscan entre tres o cuatro jugadores latinos para cada equipo a fin de generar mayor competencia: “La cultura es diferente hasta cierto punto. Ya en la adolescencia todos se encaran un poco más hacia el éxito”.
Sin descuidar los estudios
Uno de los aspectos que más llamó la atención del entrenador venezolano en la Juventus Academy, y al que ahora fortalece con su conocimiento, es la preparación de los más pequeños no solo para hacer vida en el fútbol; también en pro de hacerlos cada vez más completos en los esfuerzos por obtener una beca universitaria.
“Para la mayoría de los jugadores en formación, su objetivo también está en poder agarrar una beca en una buena universidad y luego buscar el fútbol profesional”, sostuvo.
Eso lo llevó junto al resto de los entrenadores a desarrollar métodos que hoy en día rinden frutos. El año pasado, por ejemplo, de 10 jóvenes de la academia que se postularon para becas universitarias, ocho lo consiguieron.
“Aquí el sueño no es debutar a tan temprana edad sino que te den una beca. Eso cambia el punto de vista de los entrenadores, pues la formación se hace más específica. En Sudamérica se hace el enfoque para resolver en cada partido; en cambio aquí, si por ejemplo el jugador es lateral derecho, lo ayudamos a acumular experiencia solo en ese puesto porque va a pelear contra muchos en esa posición por una beca”, argumentó.
Sobre lo visto en Sudamérica y Norteamérica, dijo que “cada experiencia es diferente, pero enriquecedora”.
Propuesta para hacer crecer el fútbol
Próximo a cumplir tres años en la academia, Hernández encabeza un proyecto propuesto por él mismo. Se trata de C’era una volta (Había una vez, en italiano), a través del cual se arma una cancha callejera para que los niños jueguen con otros, “de diferentes edades y gente nueva. Es algo enriquecedor”.
El norte está en “sumar no solo a los niños de la academia. El programa de la calle va para todo aquel que quiera venir, pues la intención es nutrir al fútbol estadounidense”.
Ahí, así como en su periplo desde que tomó el cargo en 2019, notó cómo la idiosincrasia también se encarga de moldear al jugador. El origen y el entorno son imposibles de desprender del joven talento: “El latino es más aguerrido y luchador. La diferencia se nota cuando en un grupo ves que por un lado están los que buscan ser buenos deportistas y los que quieren ser buenos en la cancha”, comentó Hernández, quien ponderó de los jóvenes norteamericanos sus valores.
Para él, es importante “traer (a la academia) la rebeldía que diferencia a los sudamericanos” y elogió la labor de los hondureños y venezolanos mientras ha dirigido en EEUU.
Juan Carlos Hernández cerró respondiendo cómo sería el futuro ideal para él en la disciplina y si Estados Unidos seguirá siendo una opción para él.
“Siempre me visualizo cada cinco años. Me gustaría cerrar este ciclo (en Juventus Academy) en uno o dos años y hay dos caminos que me gustaría explorar. El primero, un pasaje por alguna universidad que juegue en primera división. Eso me ayudaría a entender un poco más en ese nivel. El segundo, aprovechar el cargo con la Juventus y así obtener uno más centralizado en Italia. He tenido la oportunidad de viajar dos veces y la temporada que viene será parte de sus campamentos, ese es un gran paso”, concluyó.