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El nuevo punto límite de Lina Khan

Ha sido especialmente creativa a la hora de abordar las acuciantes asimetrías entre mano de obra y capital.

Siempre me ha gustado la presidenta de la Comisión Federal de Comercio, Lina Khan. Pero me encanta especialmente lo creativa que está siendo a la hora de abordar las complicadas asimetrías entre la mano de obra y el capital por medio del antimonopolio. Ha propuesto una norma que impediría a los empresarios utilizar cláusulas de no competencia, que según ella deprimen los salarios y matan la innovación.

En la sección Lex, del FT, se ha señalado que los aumentos salariales se producirán a costa de los accionistas. A eso respondo que ya era hora. Creo que una de las principales fragilidades de la economía estadounidense es que hemos construido un sistema que depende demasiado de las alzas de los precios de los activos, que están relacionadas con el crecimiento de los ingresos. Esto aumenta tanto la volatilidad como la fragilidad financieras (quien quiera ver la enorme cantidad de investigaciones académicas que respaldan esta afirmación, que consulte las notas a pie de página de los dos primeros capítulos de mi primer libro, Makers and Takers).

Como me comentó cuando tracé su perfil para la sección Lunch with FT en 2019, Khan hace hincapié en los valores, no solo en los precios. Ese es un gran giro en el marco intelectual de la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés), pero sin duda coincide con la postura general de la administración Biden, que se aleja del capitalismo de accionistas para acercarse al capitalismo inclusivo. (La mejor y más amplia ilustración de esto puede encontrarse en la orden ejecutiva de julio de 2021 firmada por el presidente Joe Biden, que exige explícitamente a todas las agencias federales que se alejen de la estrecha visión del bienestar del consumidor como única medida del salud económica empresarial).

La política de competencia es una poderosa herramienta para lograr una sociedad más justa y, en particular, para alejarse del monopsonio en el mercado laboral. ¿Alguien cree realmente que la mayoría de los empresarios y trabajadores están en pie de igualdad a la hora de negociar la remuneración? Ni siquiera tenemos lo básico de un mercado transparente en lo que respecta a las negociaciones entre mano de obra y capital, aunque me alegra ver que varios estados están empezando a exigir a las empresas que revelen al menos las bandas salariales de los distintos puestos de trabajo, lo que contribuirá en cierta medida a cambiar esta situación.

Como ya he escrito, las grandes tecnológicas son famosas por utilizar cláusulas de no competencia para afianzar su poder de mercado. Lo mismo ocurre en muchas otras industrias, y estoy totalmente a favor de la nueva norma que propone la FTC para deshacerse de ellas. Pero lo que me interesa es cómo esta nueva postura de la FTC podría ampliarse para apoyar el poder de los trabajadores de una forma más amplia. En los últimos años ya se ha observado un mayor interés por los sindicatos (tanto tradicionales como no tradicionales, como el Freelancers Union de la Ciudad de Nueva York) y por la sindicalización. Sospecho que si las empresas estuvieran obligadas a publicar resúmenes detallados de las remuneraciones individuales (¿y por qué no iban a estarlo?), veríamos muchos más.

Peter, mi pregunta es: ¿qué impacto crees que tendría la nueva norma que propone la FTC, si se adoptara? ¿Consideras que la postura de Khan es exagerada?

Peter Spiegel responde

Rana, estoy totalmente de acuerdo con tus quejas sobre los salarios en Estados Unidos. La desigualdad de ingresos es una de las grandes plagas de la economía estadounidense, y creo que el estancamiento salarial es uno de los principales motores del creciente extremismo en nuestra política. Se mire por donde se mire, los salarios de los trabajadores de clase media solo han crecido ligeramente en las últimas cuatro décadas, mientras que los ingresos de los que más ganan han disfrutado de una especie de ganancia inesperada, especialmente el 1 por ciento más rico.

¿Cuánto tiempo más tendrá que esperar la clase media estadounidense para ver cómo se erosionan sus medios de subsistencia antes de que las revueltas violentas contra el gobierno, como la del 6 de enero, se conviertan en una característica habitual del paisaje político? La frase “campesinos con horcas” suele utilizarse peyorativamente, pero dado el número de personas que se sienten hoy más pobres que antes de la crisis financiera, las filas del campesinado crecen día a día. Ese es el resultado de una mala política, y es peligroso.

Dicho todo esto, no estoy convencido de que una regulación que prohíba las cláusulas de no competencia vaya a tener el impacto sobre los salarios que afirma la FTC. Y lo que es más importante, no estoy seguro de que deba ser una agencia reguladora la que prohíba esta práctica. Khan aduce que el acta fundacional de la FTC otorga a su agencia una amplia autoridad sobre la economía estadounidense. Cita la sección 5 de la Ley de la FTC (aprobada por primera vez hace más de un siglo), que “los métodos desleales de competencia en el comercio o que afecten el comercio” son ” por la presente declarados ilegales”.

Utilizar eso como base jurídica para prohibir las cláusulas de no-competencia abre una caja de Pandora bastante grande. ¿Puede la FTC declarar “ilegales” ciertas prácticas comerciales que no le gustan y proceder a prohibirlas? Me parece no solo falto de criterio sino una receta para el caos económico.

Particularmente no me gustan las cláusulas de no competencia (aunque sirven cuando un empleado trabaja con tecnologías patentadas de una empresa). Pero dado su extendido uso en el mercado laboral estadounidense —la propia FTC calcula que 30 millones de estadounidenses están sujetos a ellas—, la prohibición debería ser debatida y legislada por representantes electos en lugar de dictada por decreto desde una agencia reguladora.

Khan es una de las líderes más importantes que ha tenido la FTC en su historia moderna. Pero el papel de los reguladores en Estados Unidos es limitado, y los grandes cambios de política que afectan a un gran número de empresarios y trabajadores deberían ser competencia del Congreso. Dado que se avecinan dos años de división hiperpartidista en el Capitolio, las posibilidades de legislar algo sustancial son cada vez más improbables. Aun así, eso no significa que deban eludirse los procesos democráticos adecuados para promulgar un cambio económico real.

Por último, solo diré que, aunque no estoy de acuerdo contigo en esto, una vez más ha sido muy divertido debatir en Apuntes desde el Pantano durante las dos últimas semanas. Gracias por dejarme sustituir a Ed mientras se ha tomado licencia para dedicarse a un libro, y ahora entrego el testigo a Gideon Rachman, comentarista en jefe de asuntos exteriores de FT, que reemplazará a Ed durante el resto del mes.

Rana Foroohar, Peter Spiegel

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