Los trastornos alimenticios más conocidos son la anorexia y la bulimia. Sin embargo, no son los únicos que existen. Actualmente, la ICD y el DSM-5-TR (dos manuales oficiales que médicos y psicólogos utilizan para hacer un seguimiento de los diagnósticos válidos), reconocen como diagnóstico ocho tipos de trastornos de conducta alimentaria (TCA).
Los trastornos alimenticios afectan al menos al 9% de la población mundial. Según cifras de la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios (ANAD) ese mismo porcentaje de la población estadounidense (28,8 millones de estadounidenses) sufrirá un trastorno alimentario a lo largo de su vida.
Anorexia nerviosa
La anorexia nerviosa es el desorden alimenticio más frecuente en las personas y se caracteriza generalmente por la pérdida de peso, una fuerte restricción en el número de calorías ingeridas y miedo a engordar.
La ANAD indicó una serie de síntomas a lo que se debe estar atento:
- Sobrevaloración de la figura y el peso
- Reglas estrictas en torno a la comida
- Control de los ingredientes
- Secretismo y evitación de situaciones sociales relacionadas con la comida y el cuerpo
Bulimia nerviosa
La bulimia nerviosa es un trastorno clínico en el la persona se da un atracón y luego lo compensa vomitando, tomando laxantes, diuréticos o cualquier otro de los conocidos comportamientos purgativos.
Las personas con bulimia suelen ir al baño después de comer o puedes escucharlas decir que van a esforzarse más en el gimnasio luego de haber comido abundantemente.
Trastorno por atracón
Este trastorno alimenticio es difícil de identificar porque se parece mucho a lo hacemos todos de vez en cuando, explicó Stuart Murray, profesor asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad del Sur de California y director del Laboratorio de Investigación Traslacional en Trastornos Alimentarios.
Una persona con este desorden alimenticio come grandes cantidades de comida, pero lo que lo caracteriza es que el sujeto pierde el control al comer. Las persona suele sentirse avergonzada y mantenerlo en secreto.
Trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos
El trastorno evitativo restrictivo de la ingesta de alimentos, mejor conocido por sus siglas en inglés ARFID, se caracteriza por evitar grupos de alimentos. Suele parecer que la persona es “quisquillosa con la comida”, pero es un problema mayor, añadió Murray.
Quienes padecen este trastorno pueden presentar las siguientes actitudes:
- Falta de interés por la comida
- Evitar ciertos alimentos por sus características sensoriales (olor, sabor o textura)
Por lo general, las personas con ARFID tienen una pequeña variedad de alimentos con los que se sienten cómodas y se angustian al salir de esa zona de confort.
Jennifer Rollin, fundadora del Centro de Trastornos Alimentarios de Rockville (Maryland), compartió con CNN algunas de las consecuencias de este trastorno son:
- Problemas a la hora de satisfacer sus necesidades energéticas o nutricionales
- Pérdida de peso
- Retraso en el crecimiento
- Problemas de funcionamiento psicológico y social
Otros trastornos alimentacios
Otros trastornos alimentarios, de la alimentación y de la conducta alimentaria especificados (OSFED, por sus siglas en inglés) es un diagnóstico que se da cuando alguien sufre un trastorno alimentario importante, pero el comportamiento puede no coincidir exactamente con los criterios diagnósticos de los trastornos mencionados anteriormente, explicó Smolar.
Por ejemplo, existe la ortorexia, un término que engloba a las personas que tienen una fijación por comer de una forma que ellas consideran “saludable”. Pero la realidad es que son excesivamente rígidas con su alimentación y pueden estresarse en situaciones en las que tienen que desviarse de sus planes.
Otro desorden alimenticio en esta categoría es el trastorno dismórfico corporal, caracterizado por la dismorfia muscular. Este describe un patrón en el que las personas tienen comportamientos similares a la anorexia o la bulimia nerviosa, como restringir las calorías, seguir reglas rígidas y hacer ejercicio extenuante, así como controlar la ingesta de proteínas para conseguir un cuerpo musculoso.