Un nuevo estudio realizado por investigadores del Departamento de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, encontró que tomar café con leche podría ayudar a combatir la inflamación.
De acuerdo con el estudio, la combinación del café y la leche demostró tener resultados prometedores. ¿Por qué? Por la mezcla de los polifenoles con las proteínas comestibles.
¿Qué son los polifenoles?
Los polifenoles son compuestos que se encuentran en los alimentos de origen vegetal, informó el portal web de salud Healthline.
Llenos de antioxidantes, los polifenoles pueden ayudar a reducir el estrés oxidativo que provoca la inflamación.
Además, pueden mejorar la salud intestinal y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como las cardiopatías y algunos tipos de cáncer.
¿Cómo la combinación ayuda a combatir la inflamación?
Los granos de café son ricos en polifenoles y las proteínas, como la leche, están llenas de aminoácidos.
Los investigadores descubrieron que las células expuestas a la combinación del café (polifenoles) y la leche (aminoácidos) eran dos veces más eficaces en la lucha contra la inflamación que las expuestas únicamente a polifenoles.
Es decir, al combinar los polifenoles con aminoácidos se potenciaban sus propiedades antiinflamatorias.
Sin embargo, Marianne Nissen Lund, licenciada del Departamento de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Copenhague y autora principal del estudio, admitió que es necesario realizar más estudios.
“Los polifenoles reaccionan fácilmente con las proteínas de los alimentos, y hasta cierto punto se han estudiado sus efectos sobre la calidad de los alimentos, pero se desconocen las consecuencias sobre los efectos antiinflamatorios de los polifenoles, lo cual es relevante en relación con la salud humana”, expresó Nissen Lund.
¿Cómo puedes incluir los polifenoles en tu dieta?
Las mayores fuentes de polifenoles suelen ser las bayas como las fresas, arándanos, frambuesas, granadas y las uvas, incluido en vino tinto.
También puedes conseguirlos en otros alimentos y productos como la manzana, el aceite de oliva extra virgen, el té verde y los frutos secos como las almendras y nueces.