Bernardo Medina, artista puertorriqueño, presentó en Washington DC su obra “El Manifiesto del Sofrito” que es un tribuno a sus raíces, a la cocina tradicional de su país natal Puerto Rico, su madre y abuelas.
La exposición de “El Manifiesto del Sofrito” o también conocida como “The Sofrito Manifesto”, es una muestra emergente de 62 fotografías, tomadas del libro De Medina a la Cocina, que incluye las recetas culinarias de sus abuelas e historias de su hermana Emilia, a quien el artista le llama cariñosamente Millie.
La obra está formada por coloridas fotografías de bodegones y platillos puertorriqueños, como los tostones, el bacalaíto, empanadillas, alcapurrias o buñuelos de plátano que despiertan el apetito y la curiosidad por identificar los ingredientes de cada plato.
Mientras que las pinturas y carteles de la muestra “Jibarito Pop” permiten hacer un recorrido nostálgico por artículos de la cultura latina. Según Medina cada una de las piezas expuestas representan una “reafirmación del orgullo y la belleza” de sus raíces.
Durante la inauguración de la exposición de “El Manifiesto del Sofrito” en DC, Medina compartió anécdotas familiares y contó que sus abuelas no tenían un recetario escrito, sino que cocinaban poniendo su sazón personal, con productos que ellas mismas cultivaban en su jardín o en su granja.
El artista de El Manifiesto del Sofrito
Bernardo Medina es también el presidente de Kroma, la agencia de marketing comercial que fundó hace más de 20 años, después de recorrer New York, Connecticut y Luxemburgo.
Fueron sus padres, quienes vieron una opción en el arte, para que Medina enfocara sus energías siendo un niño activo. Después de ser inscrito en la clase de artes, produjo su primer bodegón utilizando una manzana y un libro.
No pasó mucho tiempo para que el espíritu del artista innovador que caracteriza a Medina empezara a representar patrones de colores de frutas y pintara variedades que en ese momento eran novedosas.
Fue estudiante de teatro en la Universidad de Puerto Rico; después, estudió negocios y finalmente cuando nació “Jibarito Pop”, comprendió que esta muestra había sido un proceso personal de autodescubrimiento y de lucha con su entorno.
Ahora, con 60 años sigue creando bodegones “salvajes” y obras que han sido expuestos en el Parque Humboldt, en el Museo Nacional de Arte y Cultura Puertorriqueña, en New York, La Habana, Madrid, Miami, San Juan, Chicago y Washington DC.