La vaquita marina (Phocoena sinus) se parece al delfín. Es un cetáceo odontoceto que mide 150 centímetros y pesa 50 kilogramos. Tiene color negro alrededor de sus ojos y sus labios. Parece risueña y divertida. Solo vive en el Golfo de California o Mar de Cortés, en el norte de México. Es una especie endémica.
La población de la vaquita ha bajado mucho en los últimos años. La culpa es de la pesca ilegal de la totoaba (Totoaba macdonaldi). Este pez puede ser tan grande como una vaquita. También está en peligro de extinción. Su vejiga natatoria vale mucho dinero en China. Allí la consumen por sus supuestos beneficios para la salud. Un kilo puede costar 8.000 dólares.
“Los pescadores ilegales – los elementos criminales – son muy fuertes. Los ves con sus redes ilegales y totoabas a plena luz del día”, dice Ramón Franco Díaz. Él es el presidente de una federación pesquera en San Felipe, un pueblo costero en Baja California.
Las redes de enmalle matan a la vaquita marina. La vaquita se queda atrapada y no puede respirar. “Las redes son muy largas y altas. Bajo el agua son una pared”, explica Valeria Towns. Ella trabaja con una oenegé mexicana, Museo de la Ballena.

FOTO: EFE/ Sea Shepherd.
La protección científica
El Alto Golfo tiene una prohibición de todas las redes de enmalle para proteger a la vaquita marina. Allí está el Refugio para la Protección de la Vaquita Marina. Tiene más de 1.800 kilómetros cuadrados. Dentro del refugio hay una zona más pequeña de Cero Tolerancia.
Una misión científica de la oenegé Sea Shepherd ha investigado el Golfo de California entre el 10 y el 26 de mayo. Ha visto entre 10 y 13 vaquitas marinas, con al menos una cría.
“Estimamos que vimos 1 o 2 crías. Hay un 76% de probabilidad de que el número total de animales vistos (en mayo), con las crías, fuera entre 10 y 13”, dice un reporte de la ONG.
Este cálculo es similar al de octubre de 2021. Eso indica que la población se mantiene estable. “Todos los individuos vistos en 2023 se veían sanos”, añade el reporte.
La oenegé ha destacado que hubo menos embarcaciones y redes de pesca dentro de la zona de exclusión donde vive el mamífero. Más del 90% menos. Eso es “el paso más significativo dado hasta la fecha para salvar a la especie”.
El compromiso del gobierno
La comunidad internacional ha presionado al gobierno mexicano para que proteja más a la vaquita marina y evite su extinción. En marzo pasado México recibió una sanción del secretariado de la CITES. Es la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. Tiene 184 países firmantes. La sanción le prohibió exportar plantas y animales salvajes que están en la lista de la CITES.

En febrero de 2022, Estados Unidos también pidió consultas a México por el tratado T-MEC. Es su mayor socio comercial. Consideró que México no cumplía sus compromisos para proteger al mamífero.
Además, es importante destacar que la Secretaria del Medio Ambiente de México, Luisa María Albores, en un video transmitido durante la presentación de los resultados de la investigación, calificó estos números de “noticias esperanzadoras”. Asimismo, reiteró el compromiso del gobierno mexicano “con el cuidado y protección de la vaquita”.
La Marina mexicana ha trabajado con Sea Shepherd para proteger el hábitat del animal y retirar a los pescadores de la zona en la “Operación Milagro”. La Marina ha puesto bloques de concreto con varillas para atrapar redes de enmalle y disuadir a los pescadores.
Sin embargo, Sea Shepherd ha pedido al gobierno mexicano que amplíe la zona de protección e instale más bloques de concreto antes de la próxima temporada de pesca, que empezará en septiembre.
“Continuaremos patrullando de manera diligente y manteniendo la zona de cero tolerancia libre de redes”, declaró Pritam Singh, CEO de la ONG.
La vaquita está en peligro de extinción desde 1996. En 2019 la UNESCO puso al Golfo de California en su lista de Patrimonio Mundial en Peligro por el riesgo de extinción de la especie.