El Congreso debería centrar sus esfuerzos en exigir que los datos de los estadounidenses se conserven domésticamente.
Otra semana, otra oleada de lamentos sobre las redes sociales en Washington (por no hablar del resto del país). Esto refleja en parte las payasadas cada vez más extrañas de Elon Musk, el dueño de Twitter.
Pero TikTok también es motivo de angustia. Como escribió mi colega Richard Waters en una magnífica columna hace un par de días (que parece premonitoria en estos momentos), hay un creciente impulso político a prohibir TikTok. Esto se produce después de que, hace unos años, Donald Trump intentara (aunque sin tener éxito en gran medida) tomar medidas drásticas contra la plataforma propiedad de la empresa china ByteDance.
La semana pasada, Marco Rubio, senador Republicano por Florida, presentó un proyecto de ley para prohibir TikTok con el respaldo del congresista Republicano de Wisconsin Mike Gallagher y el congresista Demócrata de Illinois Raja Krishnamoorthi. La demagógica retórica anti-China refleja el hecho de que atacar a Pekín es un deporte bipartidista en el Congreso.
“El Gobierno federal aún no ha tomado ni una sola medida significativa para proteger a los usuarios estadounidenses de la amenaza de TikTok”, vociferó Rubio. “No se trata de videos creativos: se trata de una aplicación que está recopilando datos sobre decenas de millones de niños y adultos estadounidenses cada día. Sabemos que se utiliza para manipular las fuentes e influir en las elecciones. Sabemos que responde a la República Popular China. No hay más tiempo que perder en negociaciones sin sentido con una empresa títere del PCC. Es hora de prohibir definitivamente la plataforma controlada por Pekín, TikTok”.
Senador Marco Rubio (R-FL)
Ouch!
Dudo que este proyecto de ley pueda prosperar en su forma actual. El ataque de Rubio tiene sentido político para su base. Pero tiene algunos grandes vacíos políticos, que TikTok utilizará en su defensa, y “puede ser incluso inconstitucional”, admite un alto cargo del Congreso que participa en el debate.
Para explicarlo: Nadie puede dudar de que el gobierno chino está llevando a cabo una vigilancia cibernética de los ciudadanos estadounidenses por todos los medios posibles. Nadie debería ignorar tampoco los efectos profundamente perjudiciales que las plataformas de redes sociales están teniendo en las personas o en la sociedad en su conjunto, ni la capacidad que tienen para manipular. Como madre de adolescentes, lo tengo claro.
Pero parece difícil creer que el gobierno chino esté utilizando deliberadamente TikTok para pervertir las mentes de los adolescentes estadounidenses, o para espiarlos; después de todo, lo que los algoritmos de TikTok hacen esencialmente es desplegar inteligencia artificial para brindar a la gente contenido que le gusta, sin intervención humana. Exhorta a los adolescentes (o a cualquier otra persona) a adentrarse en cualquier madriguera cibernética que elijan. Sin duda, esto puede ser terrible para la salud mental de los usuarios de TikTok. Pero no son muchos los estadounidenses que se lanzan por los agujeros pro-Pekín.
Sin embargo, el verdadero problema es la vigilancia. Rubio teme que TikTok se utilice como arma de vigilancia. En cualquier caso, es difícil demostrarlo o refutarlo. Sin embargo, China tiene muchas otras formas de espiar a los estadounidenses y TikTok insiste en que solo almacena los datos de usuarios estadounidenses en lugares de Estados Unidos, como Virginia. Y aunque los responsables de la empresa admiten que los ingenieros de China continental utilizan parte de esos datos para desarrollar productos, insisten en que estos ingenieros solo tienen acceso a cantidades ínfimas y controladas de datos, y no permiten que el gobierno chino los revise. En cualquier caso, otras empresas tecnológicas estadounidenses que fabrican productos para estadounidenses también tienen muchos ingenieros chinos trabajando en China; para muestra, Apple.
Mientras tanto, el tema de la propiedad también es complicado. ByteDance, el mayor propietario de TikTok, tiene su sede en China. Pero directivos de la empresa revelaron recientemente, en testimonio ante el Congreso, que el 60 por ciento de ByteDance es ahora propiedad de fondos occidentales de capital privado y gestión de activos. Entre ellos figuran nombres tan estadounidenses como Fidelity, BlackRock, KKR, General Atlantic y Sequoia.
Entonces, esos grupos estadounidenses ¿harán lobby a favor de TikTok en DC? No está claro. Pero mientras tanto, el boletín de Semafor dice que “habló con seis de los ocho senadores del lado Demócrata del Comité de Inteligencia del Senado, y que ninguno de ellos descartó apoyar el proyecto de ley [de Rubio]”. Y el miércoles el Senado aprobó un proyecto de ley del senador Republicano Josh Hawley que prohíbe el uso de TikTok en dispositivos gubernamentales.
Sin embargo, a medida que avanza la batalla, tendría mucho más sentido que el Congreso empezara a abordar estas cuestiones estableciendo principios claros y generales sobre lo que considera niveles inaceptables de influencia extranjera en las plataformas tecnológicas, y castigando las infracciones, si se comprueban. Atacar a una empresa por su nombre parece caprichoso. También sería inteligente empezar por introducir una legislación que obligue a conservar los datos estadounidenses en bases de datos ubicadas en suelo estadounidense. El Reino Unido y la UE cuentan con esta legislación. Pero Estados Unidos no la ha implementado (todavía), lo que resulta sorprendente dado el escándalo de fuga de datos de Cambridge Analytica.
¿Tú qué opinas, Ed? ¿Crees que Washington debería prohibir TikTok por temor al espionaje chino? ¿Cómo reaccionaría tu propia hija adolescente? ¿O se puede llegar a algún tipo de acuerdo mutuo?
Edward Luce responde
Gillian, creo que mi hija adolescente encontraría otra aplicación y seguiría como si nada. Por tanto, mi alegría por la desaparición de uno de sus principales destructores de atención sería efímera. Sin embargo, pensé que lo mejor era consultarlo antes con ella y se convirtió en mi primera entrevista de padre a hija (y en la última, dada su impaciencia ante mi escasa intuición sobre el tema). En primer lugar, una prohibición de TikTok sería “absolutamente trágica” y no hay sustituto fácil. Sus compañeros utilizan BeReal, una aplicación que te permite tomar fotos desde la parte delantera y trasera de la cámara de tu teléfono celular que desaparecen después de 24 horas; Snapchat, que también cuenta con fotos que desaparecen, pero que está impulsada por el deseo de “rachas” de comunicación de días consecutivos con amigos; Instagram Reels, que es “absolutamente despreciable” y “solo los famosos lo utilizan para hacer publicidad”, además de “quedar fatal en tu red”; y YouTube Shorts, que es aún peor, ya que no se pueden publicar en privado. Para ser sincero, no he aprendido mucho más de lo que ya sabía, pero la conclusión es que TikTok es única e insustituible para su generación.
¿Llegaría el gobierno de EEUU a prohibirlo totalmente? En este momento creo que los argumentos jurídicos y constitucionales normales tienen poca fuerza frente a la fuerza del sentimiento hacia China y la intensidad de la política. Si hace cinco años se hubiera preguntado si Huawei, el mayor fabricante de teléfonos inteligentes del mundo, se convertiría en un paria total, la gente se habría mostrado escéptica. Sin embargo, ahora se ha eliminado de los países que conforman la alianza de cooperación en inteligencia Cinco Ojos y su uso es menor en otros mercados occidentales.
También vimos que el propietario chino de Grindr, la aplicación de citas gay, se vio obligado a venderla antes de que saliera a bolsa. Yo creo que a TikTok le pasará lo que a Grindr. No es probable que las garantías que pueda ofrecer ByteDance sean aceptadas en el Washington actual. Pero mi corazonada podría estar equivocada. De lo que sí estoy seguro en afirmar es que la bifurcación tecnológica entre Estados Unidos y China es real y se está acelerando, y para cuando lleguemos a la 6G es posible que los dos mundos ya no sean interconectables.
Gillian Tett, Edward Luce
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