Anuncios del medicamento Makena, introducido al mercado en 2011, promocionan su capacidad para reducir el riesgo de parto prematuro, pero la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) sostiene que no funciona.
La agencia ha indicado que defenderá la retirada de Makena del mercado durante varias reuniones del comité asesor en Washington, las cuales comenzaron el lunes por la mañana. Covis Pharma, la empresa propietaria de la patente, está luchando para continuar con las ventas, argumentando sobre la equidad racial.
El director ejecutivo de la compañía, Michael Porter, ha argumentado que hay evidencia que sugiere que el medicamento puede funcionar en una población limitada que incluye a mujeres negras, que históricamente han estado en mayor riesgo de complicaciones maternas.
Esa afirmación se basa en un estudio de 2003 que se utilizó para otorgar la aprobación acelerada del tratamiento en primer lugar.
Diferentes grupos de salud negros apoyan mantener a Makena en el mercado para realizar más pruebas, y la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP por sus siglas en inglés) comunicó que le preocupa que retirar el medicamento pueda “profundizar las profundas desigualdades en salud materna e infantil existentes en los EEUU dada la falta de alternativas”.
El parto prematuro es uno de los problemas de salud más devastadores y costosos que enfrenta Estados Unidos. Aproximadamente 1 de cada 10 bebés nace demasiado pronto, con el riesgo de sufrir complicaciones de por vida y la muerte.
Por ello los recién nacidos negros tienen más del doble de probabilidades de morir que los recién nacidos blancos.
Retirada de medicamento para el parto prematuro general debate
La situación ha confundido a los médicos, quienes están divididos sobre si continuar recetando el medicamento, y plantea debates sobre la raza, ensayos clínicos y el capitalismo.
Adriane Fugh-Berman, profesora del Centro Médico de la Universidad de Georgetown que estudia las prácticas de marketing farmacéutico, acusó a Covis Pharma de explotar las sensibilidades raciales para maximizar las ganancias.
La empresa con sede en Luxemburgo es propiedad de la firma de capital privado Apollo Global Management, que la compró en 2020 en un acuerdo estimado en $700 millones, en gran parte debido al optimismo sobre el potencial de ventas de éxito de taquilla de Makena.
Fugh-Berman dijo que el medicamento no solo es costoso para las mujeres, ya que tiene un valor de más de $10 mil en algunos casos, sino que también conlleva riesgos.
Adam C. Urato, un especialista en medicina materno-fetal en Framingham, Massachusetts, que presentó su testimonio para la reunión de asesoramiento de la FDA, comentó que los expertos dentro y fuera de la agencia han analizado repetidamente los ensayos clínicos en busca de evidencia de la eficacia de Makena, pero no han encontrado ninguna.
Recientemente tuiteó que “nadie debería dejarse engañar por el giro de equidad racial de Makena”. En sus comentarios preparados, llamó a Covis “poco ético” por usar “mujeres embarazadas negras de alto riesgo como ‘accesorios’ para hacer un argumento de equidad racial”.
Fuente principal de la noticia: The Washington Post.