El Centro de Recursos de Centroamérica, conocido como CARECEN celebró su gala de 41 años de trabajo en Washington DC, en la que, además, premió a líderes comunitarios y religiosos que han contribuido con su labor al desempeño de la organización.
El Tiempo Latino fue parte de las entidades que apoyaron la ceremonia de los 41 años.
“Este es nuestro primer evento anual después de tres años. Nos da alegría poder convivir y celebrar con todos. Este año reconocemos a dos personas que han hecho un trabajo arduo para recibir a los inmigrantes que están llegando en los buses a Washington DC”, explicó Abel Núñez, director ejecutivo de la organización.
Cada año, la organización brinda asistencia a unas 4 mil familias del área del DMV. El apoyo legal permite que los beneficiarios se preparen para tener y acceder a una mejor vida.
Pero este año, la institución también ha realizado una labor especial junto a otras organizaciones para recibir a los migrantes que han sido enviados en buses desde Texas y Arizona.
“Siempre estamos al frente recibiendo al inmigrante para que se respeten sus derechos. Los salvadoreños llegaron en la época de los 80, ahí nace CARECEN y gracias a esto ahora estamos ayudando a los inmigrantes venezolanos. El trabajo sigue siendo el mismo, asegurar que la gente conozca sus derechos y que la gente se pueda integrar a su nueva casa”, acotó el director de la institución.
Por su parte, Melecio Rivera, presidente de la Junta Directiva de CARECEN destacó que los programas que desarrolla la instancia y el trabajo del equipo de trabajo de la institución son los que han hecho posible la labor.
“En 41 años carecen ha tocado la vida de tanta gente, de familias en el área de DC a través de sus programas y del trabajo de su staff. Sabemos que tienen muchos obstáculos y muchos desafíos para la comunidad, pero me siento tranquilo porque con el apoyo de toda la gente CARECEN seguirá siendo una potencia para ayudar a las familias migrantes”, dijo Rivera.
Premios
Todos los años, la organización entrega premios a líderes comunitarios con quienes trabajan de la mano. Estas personas hacen posible que la labor de ayudar y asistir a los inmigrantes sea más afectiva.
El premio de Empoderamiento Comunitario fue entregado este año a Milly Rodríguez, expresidenta de la Junta Directiva de CARECEN, quien ha formado parte de la dirección en los últimos 25 años y empezó su trabajo en la instancia como instructora de ciudadanía.
Rodríguez y su hermana, Patricia, rediseñaron el programa de ciudadanía enfocado en el aprendizaje de adultos y lograron que se abriera un centro de clases de ciudadanía en Virginia del Norte.
Además, es reconocida como una lideresa en la comunidad y ha trabajado en el área metropolitana del DMV en el sector de la salud y la seguridad ocupacional. Actualmente es parte de movimiento laboral de la American Federation of Government Employees (AFGE).
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“El trabajo de CARECEN es importante porque se desarrolla el trabajo de la comunidad, le damos voz a los que no tienen voz y ayuda a que la comunidad se convierta en ciudadanos de este país. Me ha dado mucho gusto de ayudar a los inmigrantes a seguir adelante”, puntualizó Rodríguez.
El segundo premio de la noche a la Justicia Saúl Solórzano, lo recibió la arzobispo Marianm E. Budde.
Esta presea reconoce los alcances de otras organizaciones que han demostrado un trabajo impecable y distinguido para promover los derechos humanos y la dignidad de los inmigrantes.
Saúl Solórzano era un activista, miembro de CARECEN que dedicó más de una década de su vida a la defensa y promoción de los derechos de los inmigrantes.
Budde es una de las lideresas religiosas de la Iglesia Episcopal que lideró las acciones para recibir y acoger a los inmigrantes enviados desde Texas y Arizona en los últimos meses.
La religiosa ha trabajado en varios sectores y escuelas episcopales en Tucson, Arizona, asistiendo a refugiados que huyeron de la guerra en Centroamérica y también, en sirvió en Tegucigalpa, Honduras en un hogar para niños abandonados.