El director de la morgue de la facultad de Medicina de Harvard se llevó presuntamente sin permiso partes de cadáveres y luego las vendió, informaron el miércoles fiscales de Estados Unidos.
El fiscal Gerard Karam acusó a un hombre identificado como Cedric Lodge, de 55 años, de traficar restos humanos robados en un comunicado.
“Algunos delitos desafían el entendimiento”, comentó.
“Es tremendamente atroz pensando que las víctimas se ofrecieron voluntariamente para que sus restos se utilizaran para educar a profesionales de la medicina y promover la ciencia y la curación”, añadió.
Acusaron a Lodge, su esposa de 63 años y otros cinco presuntos cómplices de participar en una “red nacional” de compraventa de restos humanos.
Un mercado negro que explota a los más pobres
La fiscalía dice que de 2018 a 2022 Lodge “robó órganos y otras partes de cadáveres donados para investigación médica y educación antes de sus cremaciones”.
Los restos fueron llevados por Lodge desde Harvard, en Boston, hasta su casa en Goffstown, New Hampshire, donde fueron vendidos por él y su esposa a dos de los otros acusados: Katrina Maclean y Joshua Taylor.
A veces, Lodge “permitía a Maclean y Taylor entrar a la morgue… y examinar los cadáveres para elegir qué comprar”, dijo la fiscalía.
En un caso, los fiscales dijeron que MacLean “acordó comprar dos caras disecadas por 600 dólares” a Cedric Lodge en octubre de 2020.
En otro, los investigadores afirmaron que MacLean envió piel humana a Pauley en Pensilvania a mediados de 2021 y “contrató sus servicios para curtir la piel para crear cuero.”
Taylor supuestamente envió más de 37.000 dólares a Denise Lodge para pagar partes del cuerpo robadas de la morgue por su marido, según la denuncia penal.
“El 20 de noviembre de 2020, Taylor envió a Denise Lodge 200 dólares con una nota que decía: “braiiiiiins”, dice la denuncia.
Según los fiscales, Maclean y Taylor revendían luego los restos.
La acusación dice que Maclean envió piel humana a Taylor para que la “curtiera” para crear cuero, informó el diario Boston Globe.
Lodge estaba a cargo del programa de donaciones anatómicas de la morgue de Harvard.
El tráfico ilegal de órganos humanos es un negocio que explota a los más pobres del mundo y que da unos beneficios ilegales de hasta 1.200 millones dólares cada año.
Otros casos escalofriantes
Otro empleado de la morgue en Arkansas presuntamente robó restos, incluyendo los cadáveres de dos bebés nacidos muertos que debían ser incinerados y devueltos a sus familias.
Otros dos acusados supuestamente compraron y vendieron restos entre sí, intercambiando más de 100.000 dólares en pagos en línea.
En México, se ha detectado la venta de huesos desde 200 pesos por un dedo hasta 35 mil por un esqueleto completo.
El modus operandi de los traficantes es a través de las redes sociales en páginas de santería, donde se contactan con los compradores y los citan en cierto punto, o hacen las entregas por medio de plataformas de viajes privados.
Se puede castigar con hasta seis años de prisión el delito de exhumación.
La lucha contra el tráfico de órganos
El tráfico de personas constituye un delito de exploración y coerción, y no de movimiento. Los traficantes pueden usar esquemas que llevan a las víctimas a centenas de quilómetros de sus casas o las explotan en los mismos barrios donde nacieron.
Para combatir este crimen, más de una docena de países han acordado ejecutar leyes para combatir el tráfico de órganos humanos, según anunció el órgano europeo de Derechos Humanos en 2015.
El Consejo de la Convención Europea contra el Tráfico de Seres Humanos convertiría en delito la extracción de órganos sin un “libre, informado y específico consentimiento”. También este tratado ilegalizaría que el donante o una tercera parte ganaran dinero del trasplante de órganos y daría a las víctimas el derecho a la compensación.
El tráfico de restos humanos es una violación grave a la dignidad y los derechos humanos de las personas. Es necesario denunciar y prevenir este tipo de prácticas que atentan contra la vida y la salud.