Justin Bieber vendió los derechos de su música a un fondo de inversión respaldado por Blackstone, convirtiéndose en el artista más reciente y uno de los más jóvenes en sacar provecho de sus catálogos en medio de un auge en los acuerdos de licencias musicales.
Hipgnosis Song Management, el asesor de inversiones del fondo musical Hipgnosis, que cotiza en bolsa en Londres, ha adquirido los derechos de más de 290 canciones de Bieber.
Esto incluye la mayoría de sus éxitos globales lanzados antes del 31 de diciembre de 2021, incluidos Sorry, la versión remix de Despacito y la icónica Baby.
La compra se realizó en nombre de Hipgnosis Songs Capital, una sociedad entre Hipgnosis Song Management y el administrador de activos Blackstone, informó la empresa asesora de inversiones el martes en un comunicado.
Aunque Hipgnosis Song Management no ha confirmado públicamente el valor del acuerdo, el Wall Street Journal informó que valía alrededor de 200 millones de dólares.
“El impacto de Justin Bieber en la cultura mundial durante los últimos 14 años ha sido realmente notable. Con solo 28 años de edad, es uno de los pocos artistas definitorios de la era del streaming que ha revitalizado toda la industria de la música, llevándose a una audiencia leal y mundial con él”, expresó Merck Mercuriadis, director ejecutivo de Hipgnosis Songs Fund, en un comunicado.
Mercuriadis agregó que esta adquisición se ubica entre los acuerdos más grandes jamás realizados para un artista menor de 70 años. Indicó que el catálogo de Bieber tiene casi 82 millones de oyentes mensuales y más de 30 mil millones de reproducciones solo en Spotify.
Con este movimiento, Bieber se une a una creciente lista de artistas que han vendido los derechos de su música, entre ellos Shakira, Stevie Nicks, Bob Dylan y Bruce Springsteen.
¿Por qué el acuerdo de derechos musicales de Justin Bieber es diferente?
Richard Baskind, jefe del departamento de música de la firma de abogados con sede en Londres Simons Muirhead Burton, declaró a The Washington Post que la adquisición de los derechos musicales de Bieber se destaca entre los acuerdos recientes debido a la edad del artista.
Los acuerdos más grandes generalmente involucran a artistas mayores que venden los derechos de décadas del trabajo de su vida. Baskind señaló que es “menos común” que alguien de 28 años lo haga.
Larry Miller, director de negocios musicales de NYU Steinhardt, comentó al medio que los artistas, mayores que pueden estar a punto de jubilarse, a veces deciden vender sus derechos musicales para dejar a sus familias “una gran cantidad de dinero” en lugar de un “complejo conjunto de derechos musicales”.
“Para los artistas, el beneficio es claro. Se les ofrece más en estos acuerdos de lo que verían en su vida si mantuvieran y continuaran ejerciendo estos derechos por sí mismos”, agregó Cassine Bering, abogada de propiedad intelectual de Briffa en Gran Bretaña.
La aboga explicó que la acumulación de dinero generado por la música puede ser un proceso lento y una carga administrativa, ya que muchas sociedades de recaudación de regalías solo pagan unas pocas veces al año.
Tipos de derechos de autor y cuáles vendió Bieber
Para la mayoría de las canciones, existen dos derechos de autor distintos: el derecho de autor de publicación, derivado de la composición de la canción (el arreglo de la música y la letra), y la grabación de sonido tangible de la música (conocido como el “maestro”).
Los propietarios de ambos derechos de autor deben firmar cualquier acuerdo para obtener la licencia de la canción.
Según los términos de su acuerdo, Hipgnosis adquirió los derechos de autor de publicación de los temas de Bieber.
La compañía también compró la participación del artista en los derechos de autor de las grabaciones “maestras”.
Esto significa que, si bien Universal Music Group, el sello discográfico de Justin Bieber, continúa siendo propietario de los derechos de las grabaciones maestras, cualquier pago de ingresos que antes hubiera ido al artista ahora irá a Hipgnosis.
Hipgnosis también adquirió tarifas de sincronización relacionadas, cuando una canción se usa junto con una imagen visual, como en películas o anuncios.
La venta de licencias musicales despegó en la pandemia, cuando muchos artistas perdieron su fuente de ingresos porque ya no podían hacer giras o presentaciones.
Mientras que los inversionistas llenos de efectivo debido a las pocas oportunidades de inversión en un entorno de tasas de interés bajas respaldaron grandes negocios para adquirir música popular como una forma de asegurar ingresos regulares derivados de sus derechos de autor.